Columna invitada

“¿Habitar la política?”, Kumamoto, de la apología a la realidad

El triunfo que consiguieron los denominados candidatos independientes en las elecciones pasadas ha favorecido la emergencia de reiteradas apologías sobre su carácter. Hay fascinación por su presencia en los órganos de gobierno y expectativas por su funcionamiento. Esto sólo puede ocurrir en condiciones de desprestigio generalizado en que se encuentra el conjunto del sistema político. Para amplios sectores de ciudadanos los partidos políticos ya no se perciben como alternativa, tampoco sus candidatos. En algunos lugares la mirada de los votantes se dirigió hacia la opción representada por los llamados candidatos independientes. El triunfo de Pedro Kumamoto se ubica en estos contextos. Aunque parezca fuera de tono se hace necesario formular algunas reflexiones, particularmente sobre Kumamoto, triunfador en la elección para diputado local, en el Distrito 10. Lo primero que habría que precisar es el sentido que se la asigna a lo "independiente". Jurídicamente no hay duda que es independiente. Pero políticamente habría que preguntarse ¿es independiente respecto a qué o quiénes? ¿Cuál es el sentido que se le asigna a ese estatus y rol independiente? ¿Qué se entiende por independiente? Kumamoto no es independiente respecto al gobierno local ni su instancia legislativa. No es independiente respecto a los recursos económicos que recibirá por su gestión de diputado. Tampoco será independiente de la lógica de funcionamiento de la propia cámara de la que forma parte. Esto hay que tenerlo presente en todo momento. Si Pedro Kumamoto se quiere construir como un verdadero diputado independiente este se debe definir por la manera en que piense, diseñe, concrete, ejecute y gestione la política como legislador. Pero ¿Qué características tendría que asumir una práctica política para que se pudiera calificar como independiente? Claro, esta es sólo una visión muy personal. Su política tendría que reunir requisitos como los siguientes. A) Una política que, como actividad cotidiana, sirva para tomar decisiones en pro de objetivos que favorezcan a la población, atendiendo sus necesidades más urgentes. B) Una política que no se construya a partir de lo que Pedro Kumamoto imagine que es lo que requiere la población de esta entidad, sino tomando en cuenta las necesidades, inquietudes y sensibilidades de los diferentes sectores, más allá del Distrito 10. C) Una política que lleve no sólo la voz sino también la presencia de mujeres, jóvenes, desempleados, comerciantes, campesinos, estudiantes, profesionistas, indígenas, etc., al recinto parlamentario, haciendo que su voz sea escuchada. D) Una política que sea de útil para generar un diálogo entre sociedad y gobierno creando formas y conductos para la resolución de los asuntos que más preocupan a la población de Jalisco. E) Una política que haga uso de la inmunidad parlamentaria para dar cobertura a los sectores en lucha de la entidad. F) Una política que traduzca la presencia como diputado en una fuente de información para la ciudadanía, que le permita a esta un acercamiento a lo que se discute en la instancia parlamentaria, y de cuyos contenidos pocas veces se entera dado que está al margen de la estructura, funcionamiento, discusiones, acuerdos y legislaciones. G) Una política que no se convierta en otro poder creado desde arriba, de manera vertical, desde la instancia legislativa. H) Una política que favorezca las condiciones para la construcción de un poder que surja desde abajo, desde el aporte del ciudadano en individual, pero también desde la discusión y las resoluciones que se acuerden en las organizaciones y movimientos de la ciudadanía sin importar su filiación, siempre y cuando coloque el interés común como centro de su atención. I) Una política que tenga en los ciudadanos y las ciudadanas sus sujetos de referencia; en los asuntos públicos su interés; en el bienestar, la justica, la igualdad y la convivencia armoniosa sus propósitos fundamentales; en la acción directa extraparlamentaria su medio de acción privilegiado; y en la calle su escenario de desenvolvimiento prioritario. Claro que también se debe hacer una labor legislativa. Pero este trabajo debe estar respaldado y mediado por sectores de la población en movimiento, no pasivos, sino activos. La práctica legislativa deberá estar subordinada a la práctica fuera de la cámara. Esa tan necesaria en sindicatos, escuelas, colonias, calles, ejidos y comunidades. Si se puede y debe trabajar para establecer normas jurídicas, pero que estas siempre favorezcan los intereses de las mayorías. Se debe tener claro que la cámara de diputados local no es un escenario que se busque como fin en sí mismo, sino un medio que favorezca la participación y la organización ciudadana. Ha de entenderse que más allá de las instancias de Estado y de gobierno se hace política. Otra política, que no sigue la lógica parlamentaria, sino la propia dinámica de participación de la población. Entonces, no se trata de habitar la política, sino de construir una política otra.