Autonomía relativa

Mis votos por la oposición

Adiós a las campañas, las filtraciones, los spots y la gritería. Se acerca la hora del sufragio. Entiendo las dificultades para elegir por quién o por qué partido votar. El voto nulo no me parece una posición que fortalezca nuestra democracia. Para mí, que por años voté de manera institucional por el partido en que milité (salvo mi primer voto, en 1985, por el PMT de Heberto Castillo para que obtuviera el registro), ahora pienso hacerlo de manera de diferente.

En el ambiente que priva en el país y en donde vivo (DF) creo que lo importante es votar por una oposición que ponga en aprietos, aunque sea discursivos, a los gobiernos. Donde no hay oposición real hay que fortalecerla para evitar que se instale una suerte de autoritarismo. El desvanecimiento de la oposición en el Poder Legislativo ha tenido graves consecuencias en nuestra vida democrática. El Senado ha dado muestras de vitalidad (quizá porque la oposición ahí tiene más peso), pero no es el caso de la Cámara de Diputados que ha sido un verdadero día de campo para el gobierno y su partido. En el caso concreto del PAN, la que termina es la legislatura más gris de su historia.

 Cuando votamos por un diputado también votamos por la lista plurinominal de ese partido. Tratándose del PAN, un voto por sus diputados impulsa una lista en la que abundan no los liderazgos, sino los asistentes. Está el asistente de Padrés, el de Moreno Valle y, por supuesto encabezando la lista, el asistente de Peña Nieto que es Gustavo Madero (no hay que olvidar que en su lambisconería llamó “audaz” al Presidente y más adelante declaró muy sonriente que “Peña sí cumple”). Como Madero va a coordinar esa bancada es claro que habrá desorden y moches, pero no oposición al gobierno. Por eso votaré por los diputados de Morena. No aspiro, de ninguna manera, a que ese partido nos gobierne —Dios nos libre—. Es un grupo de desaforados con comportamiento primitivo pero que, por lo menos, sabrán hacer una oposición discursiva, de pancartas y estridencia al gobierno. Eso es mejor que el avasallamiento oficial aunado a la mansedumbre panista que ha liderado Madero.

En el caso del puesto a delegado, si viviera en la Miguel Hidalgo votaría por Xóchitl o en la Benito Juárez por Xiuh, pero vivo en Álvaro Obregón. Así que votaré por el panista aunque no lo conozca. Es una delegación que ha dominado por años el PRD con pésimas administraciones. El PRD gobernando es algo parecido al desastre. Están instalados en la capital donde la oposición es casi nula. El PAN capitalino no ha hecho nada en más de 15 años como oposición. Ahora es un grupo de jóvenes corrompidos, mal formados en prácticas corporativas, políticamente insignificantes e incapaces de sostener un discurso opositor. Por eso haré lo mismo que en la federal: votaré por los loquitos de Morena. Para tener oposición, desquiciada, pero oposición.

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