Autonomía relativa

Como veían que resistía…

La inacción en el gobierno, genera acciones en otros lados. Las pasadas semanas hemos atestiguado como una minoría puede hacer y deshacer en la Ciudad de México, mientras el gobierno prefiere esconderse para no pagar los costos de actuar. Por un lado la CNTE ahorca el tráfico citadino cada vez que quiere. Pasa por encima de los demás sin problema alguno. Cuando la impunidad prevalece, los envalentonados saltan por doquier. Así, los maestros que han paralizado las clases en sus estados, que les impiden a los niños ir a la escuela, decidieron también paralizar el aeropuerto y ¿por qué no? el Congreso. Y entonces, como el elefante que se columpiaba en la tela de una araña y como veía que resistía, decidieron golpear policías.

La mayoría perredista en la capital también es responsable de lo que sucede en los desmanes semanales. Haber modificado la ley para sacar a unos porros de la cárcel en diciembre pasado, ha resultado muy costoso para todos los capitalinos. Resulta curioso que en esta metrópoli golpear policías sea una práctica muy extendida. Da igual si es un grupo de docentes o uno de anarkos. La policía para ellos es un saco al que hay que pegar, una pelota para patear, una cubeta donde escupir. Golpear policías no parece ser tanto un desafío a la autoridad como un pasatiempo urbano. Por supuesto esto incluye destrozos de edificios y comercios. Desde la llegada de Peña al poder los llamados anarquistas salen cada que pueden perderse entre otros contingentes para realizar actos vandálicos. Lo mismo da si son del magisterio o si son forevers del 68 o estudiantes con conciencia social. Como la ciudad resiste, como la tela de una araña, ellos hacen lo que quieren y la autoridad también hace lo que quiere: nada.

Pero no solamente sucede en con el gobierno capitalino. En el gobierno federal parece que la situación no es muy distinta. Como el oficio político del priismo se mueve bajo la máxima de: en política lo que cuesta dinero sale barato, han repartido a diestra y siniestra sin arreglar los problemas de fondo. Porque en política no todo se puede arreglar con dinero, porque el que aprende a chantajear, toma ventaja sobre el chantajeado, pues conoce su debilidad. De esa manera, hace unos meses la Secretaría de Gobernación decidió arreglar un problema con el SME dándoles dos mil millones de pesos. El resultado es, ya con el dinero en la bolsa, los de ese sindicato siguen en la calle y se incorporan a cuanta marcha les parece digna de reconocimiento.

La manera de negociar y hacer política del gobierno peñista y su partido es de llamar la atención. Tienen la curiosa virtud de hacer encabronar a todos al mismo tiempo. Con la energética se encolerizan los de izquierda, con la fiscal los empresarios y las clases medias; con sus dádivas y concesiones a la CNTE ya despertaron la cólera del SNTE, que reclama el reconocimiento que se les ha dado a los paristas. Quieren quedar bien con el general Cárdenas y enfurecen a su hijo, quieren que sea obligado nada más sacar iniciativas vía el Pacto, y ya cada quien trae la suya.

Sentirse el elefante en la tela de una araña para ver cuánto resiste puede ser divertido si es un juego, pero si se es gobierno, estar viendo a qué hora se rompe la tela no parece ser la mejor de las ideas.

Twitter: @juanizavala