Autonomía relativa

La suerte de los aliados

A lo mejor es hora de que los líderes de PAN y PRD se pongan a pensar lo que les puede pasar por andar de aliados.

La detención del famoso doctor Mireles no deja de ser una sorpresa. Se trata de un hombre al que por varios meses se le trató como aliado del gobierno. De hecho, el gobierno federal negociaba con él. No solo negociaba, lo protegía, lo dejaba pasear armado, dar entrevistas, tomar plazas mientras las propias fuerzas federales lo escoltaban.

Resulta curioso que una persona que no formaba parte de ningún cártel y que el propio gobierno aseguraba que era su compañero en el combate al crimen organizado termine siendo detenida con su gente, armas de alto poder y paquetes de droga. Como si fuera narco. El que lo creció fue el gobierno, el que lo legitimó fue el gobierno y, claro, eso seguramente se le olvidó a Mireles, el que lo defenestró y metió a la cárcel fue el gobierno. ¿En qué momento dejó de ser aliado? ¿Cuándo dejó de combatir a los templarios? ¿Por qué varios de los que estaban sentados a la mesa michoacana con los representantes del gobierno han pasado por la cárcel?

Hay una parte del trabajo en Michoacán que indudablemente es un éxito. Que Jesús Reyna ya no esté en el gobierno y que esté donde debía de estar, que es la cárcel, me parece resultado de un trabajo eficaz. Lo mismo el haber quitado a Fausto Vallejo por los motivos que fueran —incluyendo los de salud personal, pero recordemos que eran superiores los de salud pública. Pero, insisto: ¿qué fue de aquellas fotos con Hipólito, con Mireles y demás personajes? Eran parte de la estrategia, según nos dejaron entender. ¿Resultaron malos aliados o nada más los atrajeron a la trampa?

No he sido partidario de la vía de las armas. El abierto coqueteo y, después la peligrosa connivencia de las autoridades federales con las autodefensas, me parecieron más que discutibles, reprobables. El resultado es que, sin saber qué pactaron, en qué quedaron y con qué motivaciones, el gobierno persigue a sus hasta hace pocos aliados de confianza.

Sí (lo) cuidamos, porque es una persona que ha venido lastimando a los grupos de los cárteles, particularmente a los templarios. Claro que di la instrucción de que se le diera el cuidado, y que se le apoyara, por eso se ha visto a la Policía Federal participando. Estas son declaraciones del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, en enero de este año. (El Universal, 08/01/14). En esos días Mireles era cuidado en un hospital de la Ciudad de México por la policía. También instituciones del gobierno se responsabilizaron del traslado del hoy preso. Pero por alguna razón, en unos cuantos meses, Mireles cayó de la gracia de Osorio y del Comisionado Castillo y hoy está en la cárcel.

Mireles sigue siendo el personaje del principio. Era obvio que no dejaría las armas que le dieron fama y poder. Hace poco se trasladó a la Ciudad de México para hacer un evento, junto con otra serie de activistas, desde muy dignos a otros bastante cuestionables, para generalizar el movimiento de las autodefensas (que contó con la participación del desequilibrado senador panista Ernesto Ruffo, sin que la dirigencia de su partido se deslindara de esa posición contraria a la historia y postulados del PAN). Evidentemente se trataba de una provocación al gobierno. Mireles había medido la posibilidad de retar a quien, en lo hechos, lo había legitimado. Por supuesto, perdió.

Solamente queda preguntarse si el gobierno de Enrique Peña Nieto tratará así a todos sus aliados. A las clases medias que lo apoyaron para llegar ya les encajó los impuestos y a los empresarios, igual. Elba  Esther Gordillo, a la cárcel; las autodefensas que no quisieron seguir el guión, también. Se aproximan las elecciones del año que entra. A lo mejor es hora de que los líderes de PAN y PRD se pongan a pensar lo que les puede pasar por andar de aliados.

http://twitter.com/juanizavala