Autonomía relativa

Las señales priistas

 

Esta semana pudimos ver diversas expresiones que nos muestran que el PRI, ya de vuelta al poder federal, es el mismo de antes; un partido que no se puede modernizar, porque es víctima de sus propias costumbres y manías.

Que el ex presidente Salinas de Gortari dé una entrevista no debiera tener nada de novedoso. Sin embargo para los priistas es muy importante, pues tratan de descifrar lo que quiso decir Salinas, pero que no dijo. No sabemos si alguien encontró el significado de lo dicho, pero lo único claro es que habló, por enésima ocasión, de lo sucedido hace veinte años. Muchos sí nos acordamos de todo lo que pasó en aquellos días fatales. Salinas dice que le querían descarrilar el gobierno. A lo mejor, pero lo que sí es cierto es que terminaron por descarrilar al país en el pleito entre priistas. Los pleitos entre esos señores son de cuidado. Se llevan fuerte. Y en aquel año fueron asesinados dos notables priistas, otros tantos se acusaron y señalaron, se echaron culpas y llevaron al país a la quiebra. También se puede recordar lo bien que hablaban los medios extranjeros de ese gobierno del PRI, hasta que todo se vino abajo en pedazos. También Salinas salía en las portadas.

El gobernador —por decirle de alguna manera— de Michoacán, el señor Fausto Vallejo, rindió un informe de gobierno. ¿De qué puede informar Vallejo? No lo dejan ni tomar decisiones. Uno de los problemas de ese estado es el gobernador o la ausencia del mismo. Por eso el gobierno federal mandó una persona para que tomara las decisiones y desplazara a Vallejo en la tarea de gobernar. Sin embargo, al informe asistieron varios de los más destacados priistas. Hay que arropar al cadáver político. ¿Qué señal quisieron mandar con eso? Ellos lo sabrán, pero es lamentable ver cómo le aplauden a una persona que tuvo que informar que “no se va”. Que piensa seguir en su papel de no sabemos qué, pero que le cosecha protección y aplausos entre sus compañeros. Y se toman la foto que para ellos significa mucho, muchísimo. La foto es todo un lenguaje en el priismo. No importa que los demás no entiendan. El asunto es entre ellos. Resulta curioso que lo miembros de ese partido sigan pensando que la realidad es como ellos la imaginan. Se leen entre ellos, se mandan mensajes y son los amos de la reinterpretación de los hechos y las palabras.. Verlos reunidos recuerda a ciertas películas en las que los personajes centrales son criminales de arrabal.

El que un comité del PRI realizara un homenaje a Colosio sin siquiera poner bien el nombre del homenajeado es una de las clásicas expresiones de ese priismo. Lo importante es hacer “algo”, un evento de aniversario, una conmemoración, algo que pueda juntar a los políticos. Para la anécdota queda que a Donaldo lo cambiaran por Don Aldo, pero tuvieron su evento, alguien habrá dicho unas palabras y se trataba de ganar en celebraciones. Que a veinte años de su asesinato, en su partido no sepan escribir el nombre de Colosio no es un problema de gramática, sino el reflejo de que esa parte de la historia priista ya quedó enterrada. No saben quién fue.

Así que tendremos que acostumbrarnos a ver cosas poco claras, pero que seguramente tienen un mensaje priista encerrado. Porque el PRI es el partido de los ritos y las señales, de lo críptico y lo oscuro. Todo eso es parte de su tradición.

juanignacio.zavala@milenio.com 

http://twitter.com/juanizavala