Autonomía relativa

El regreso del “'coopelas' o cuello”

La Cámara de Diputados aprobó en días pasados la reforma fiscal. Es una reforma impulsada por el PRI y por el PRD. Pero no nos hagamos, una buena parte de los diputados del PAN también votó a favor. Fueron más de 30 los diputados que se rebelaron ante la imposición de la dirigencia e incluso de la coordinación de la bancada. Estos diputados fueron amenazados con que les quitarían recursos a los municipios de los cuales provienen. El regreso del “coopelas o cuello”.

Eso es lo que pasa en un partido que no tiene rumbo ni asideros. La decisión del lunes de la semana pasada en el CEN del PAN fue más o menos la siguiente: en el discurso público vamos a decir que estamos en contra y ya en el legislativo vemos cómo sale. Esa fue la estrategia. Se entiende que el PRI utilice con los suyos y los del Verde la misma táctica del “coopelas o cuello”, es su estilo. Ojalá en el Senado los panistas den una muestra de solidez y consistencia.

La reforma fiscal ha sido un verdadero batidillo en todos lados. Ha servido para ver, tal y como lo menciona en su artículo de ayer Federico Reyes Heroles (Excélsior, 21/10/13), cómo se desvanece este gobierno: “…el hecho concreto es que la propuesta fiscal desdibujó a la gestión. Hoy en la bruma el perfil de seriedad por momentos desaparece”. Ha servido también para ver la irresponsabilidad del PRD en la creación de políticas públicas. Bajo el argumento de que paguen más los que más tienen, no se entiende por que no le cobran impuestos a quien compra oro y sí a quien compra un chicle; no le cobran impuesto a quien fuma puro y se encajan con quien bebe refresco porque es la bebida que está a su alcance. Le sirvió a Marcelo para asomarse de nuevo a fustigar las alianzas con el gobierno. A López Obrador para dejar ver que su discurso esta vez se parece al del Consejo Coordinador Empresarial. Al PAN le sirvió al principio como una bandera para retomar las simpatías de su electorado, para que al final Madero y los suyos la aprobaran. Y también sirvió para el lanzamiento trasnochado y aburrido de Josefina Vázquez Mota a la presidencia del partido, por parte de un grupo que figuró en el pasado y que puede ser definido por la palabra decepción. Como se ve, la reforma ha dado para todo.

Cierto que cobrar impuestos nunca dará bonos de popularidad al gobierno que lo propone, pero sí le da dinero. ¿Para qué va a usar el dinero? No nos lo quieren decir. Resulta llamativo que la oposición no haya obligado al gobierno a presentar un plan de austeridad, de etiquetado de recursos, de rendición de cuentas. El año que entra no hay elecciones pero los partidos políticos recibirán miles de millones de pesos más que este año. Por eso no le exigen nada al gobierno, solamente más dinero.

Que no haya elecciones a cargos de representación popular el año que entra no significa que los partidos no gasten. De hecho van a gastar muchísimo. Tanto Madero como Zambrano buscan reelegirse o, por lo menos, poner en la dirigencia a uno de los suyos y, para eso, necesitan dinero. Y el gobierno lo necesita porque está urgido de recursos para poder dar un resultado positivo a un año de gobierno. De ahí el regreso del “coopelas o cuello”.

Twitter: @juanizavala