Autonomía relativa

El recordatorio de la corrupción

La detención de Humberto Moreira en España ha sido un duro golpe para el gobierno. No cesaban todavía los festejos por la captura de El Chapo y su telenovela con Kate del Castillo, cuando llegó el peor recordatorio: la corrupción y la impunidad que priva en nuestro país.

Dice Juan Pardinas con razón que ante la ausencia de leyes, normas y voluntades tenemos que depender de la caridad internacional para ponerle un freno a la impunidad. Es una desgracia, pero es cierto. Ante el justificado jolgorio que provocó la captura de El Chapo Guzmán, dejamos de lado las cosas que envilecen nuestra vida pública y que han llevado a nuestra clase política a niveles alarmantes de degradación.

Una de las noticias más relevantes de la captura del narcotraficante fue la incorruptibilidad de dos policías federales que rechazaron los ofrecimientos del capo de la droga. La verticalidad de esos uniformados concretó la captura. Esa acción manda un mensaje potente: tenemos policías preparados, con valores y que son plenamente confiables. No es el caso de los actores políticos y Moreira es la muestra. A la aprehensión del ex gobernador el gobierno reaccionó pidiendo calma y que no se apresuren juicios sobre el detenido. Es una vergüenza. El manto protector gubernamental es el promotor de la impunidad. Salvo que seas El Chapo, todo parece negociable. Moreira defraudó a su estado, lo endeudó como nunca antes, robó a manos llenas y después de eso lo hicieron presidente del PRI. Un premio al ladrón. El señor Moreira tiene problemas en Estados Unidos por cuestiones financieras, en España fue aprehendido por lo mismo. Aquí no tiene ningún problema.

Por eso la fuga del narcotraficante era más dolorosa para este gobierno, recordaba la corrupción, la confusión de intereses, la rapiña como programa de acción gubernamental. Pero que el priismo sea ejemplo internacional de la ratería política no significa que los otros partidos se salven. Particularmente el PAN, que durante años portó el estandarte de la lucha contra la corrupción, ya tiene tiempo que no puede decir gran cosa al respecto. Su presidente, Ricardo Anaya, parece vivir escondido por la pena que le causan sus candidatos y compañeros. No menciona nada sobre la conducta del arrabalero que tiene como candidato en Colima. Colaborador cercanísimo de Preciado es el nefasto Chabelo Trejo, maderista de cepa que fue el segundo al mando del partido y que cobraba doble nómina. Anaya aparece a su lado, los legitima. Es el problema de vivir en el caño: con el tiempo el olor se vuelve costumbre.

Moreira siempre ha sido un escándalo. Pero la detención del ex presidente del PRI debe ser un recordatorio de esa tarea pendiente: necesitamos una eficaz institución contra la corrupción, para evitar que nos den lecciones desde fuera.

Twitter: @juanizavala