Autonomía relativa

¿Qué necesidad?

El gobierno federal ha decidido bajar a Josefina Vázquez Mota de la contienda para gobernar el Estado de México. Y no porque fuera candidata del PRI, sino porque es (¿era?) la posible candidata del PAN. Para evitar que participe en las elecciones, el gobierno ha decidido hacer público un acuerdo —por años desconocido— en el que el gobierno de Peña apoyaba económicamente —con más de 900 millones de pesos— a una organización dirigida por Vázquez Mota para ayudar a migrantes en Estados Unidos.

El asunto tiene sin duda su lado escandaloso. No es que Josefina se lleve el dinero —aunque deberá rendir puntual cuenta de cada peso por tratarse de dinero público—, sino del trato establecido entre candidatos a la Presidencia, uno que ganó y otra que perdió. ¿Por qué Josefina, que combatió con ahínco y esfuerzo una candidatura como la de Peña, acaba canalizando recursos de ese gobierno?

Estamos ante un caso complicado, porque así como Josefina explicará cómo es que tramitaba esa cantidad de dinero, el gobierno debe explicar por qué decidió quitar dinero de la operación de consulados y del Instituto de Mexicanos en el Exterior para canalizarlos a través de la fundación. Claro que pareciera no ser gratuito. Una vez concluida la elección de 2012, Josefina desapareció. Apareció, para sorpresa de muchos, en la ceremonia de toma de posesión de Peña Nieto como Presidente. Todavía recuerdo cómo el flamante Presidente caminaba y alguien cercano lo detuvo para que saludara a la candidata opositora que ahí estaba —a saber en papel de qué—. Es un gesto, el de ambos, que ahora entiendo.

No creo que estemos ante un caso de corrupción, pero sí ante uno de esos asuntos que tanto enervan a la ciudadanía: el pacto oscuro, el trato secreto, el uso de dinero público para una causa de imagen personal, la componenda. ¿Alguien puede documentar alguna crítica contundente de Josefina al gobierno que le financió su noble proyecto? No lo creo. Al final le pagan de la peor manera: con las pruebas del convenio entre ambos. ¿Qué necesidad?

Fin de trayecto: Escribí en MILENIO desde que comenzó el periódico en enero de 2000 —salvo periodos en que mi desempeño profesional me lo impidió—. Esta ha sido mi columna de despedida en busca de otros proyectos. Gracias a la familia MILENIO por su calidez y a todos quienes con paciencia me leyeron aquí. Como dicen los toreros antes del paseíllo: que Dios reparta suerte.

Twitter: @juanizavala