Autonomía relativa

El problema de los 'spots'

Como en las campañas de antes, ahora el problema central son, nuevamente, los spots. Con la enorme diferencia que ahora el favorecido es Andrés Manuel López Obrador. En efecto, el famoso Peje es el ganón de las reformas electorales que a cada rato hacen con ánimo revanchista el PRI, el PRD y el PAN. De tanto jalar para un lado y hacia el otro con afanes de prohibir, AMLO les comió el mandado, es el único político que sale todo el tiempo en spots. Usa todos los de su partido para promocionarse.

¿Está cometiendo un delito o un abuso? En cualquiera de los dos casos es un problema, pues se trata de un precandidato a la Presidencia. La ley debiera decir claramente qué se puede hacer y qué no con los recursos públicos que se otorgan a los partidos. El caso de los spots es uno de ellos, pues es un recurso que se le da a Morena y que el dueño de ese partido utiliza para aparecer cientos de miles de veces en los hogares.

El problema parece generar epidemia. El líder del PAN, un joven que vive escondido, solamente se asoma para aparecer en un spot. Quiere ser como El Peje: que lo conozcan, que lo saluden, que le digan que qué bien. Mientras sus propuestas naufragan, su brillantez es tapada por sus temores y es incapaz de tomar definiciones, ni siquiera para consolidar su voto duro. Considera que es el único panista destacado, por lo que se agandalla los spots. De igual manera nos podemos topar con Agustín Basave saliendo en la tele porque así lo decida o cualquiera de los dirigentes de los partidos.

En una de sus columnas de la semana pasada, Ciro Gómez Leyva decía que se quiere sacar a Andrés Manuel con malas artes por parte de Manilo Fabio Beltrones, que viene un paso más adelante en materia prohibicionista —que ciertamente se ha especializado en hacer de las leyes electorales una madeja inentendible de prohibiciones—. No sé qué quiera Manlio, pero hacer leyes con nombre y apellido siempre sale mal. Es cuestión de buscar normas de sentido común, no es cuestión de castigar todo. Si los partidos se pueden anunciar, pues es obvio que van a escoger hacerlo de la manera que más les convenga. Ahora Morena tiene de cara a El Peje, como en su momento el gobierno estatal de Peña tuvo a Lucerito. Cada quién sus caras.

Pero la opción planteada por Ciro no es la única. También se puede ir por el lado de la libertad. Si sensatamente se le prohíbe a los partidos mover a sus candidatos antes de las campañas con tiempos públicos, que les permitan a éstos acceder a los tiempos por la vía de ser ciudadanos libres de contratar espacio. Basta con una buena fiscalización.

Que se anuncie El Peje, pero también Nuño y Margarita, pero también Anaya y Moreno Valle; Mancera y Cuauhtémoc por si se anima de nuevo, y quien quiera, y que no sea necesario ser de un partido. Pero como están las cosas solo se favorece al señor que encabeza el antisistema, gracias a las reglas del sistema que tan perverso le parece.


Twitter: @juanizavala