Autonomía relativa

¿Hacia la "perredización" del PAN?

Hace algunos meses, mientras algunos panistas protagonizábamos un zafarrancho, el perredista Guadalupe Acosta Naranjo, con la agudeza y sentido del humor que le caracteriza, señalaba que la patente de los pleitos internos era del PRD, que lo nuestro era “piratería”. Puede que tuviera razón, invadíamos terrenos que no eran nuestros, pero los pleitos intestinos, las guerras civiles, casi siempre son las más crueles. Diferencias en el PAN siempre han existido, pero casi nunca se procesaban en público. Fruto de los tiempos, en los que resulta imposible esconder algo, parece que la vida interna del panismo seguirá en los medios de comunicación.

Lo sucedido en las discusiones y en la votación de la reforma hacendaria dejó, como sucede en ese tipo de votaciones, los ánimos encendidos. Especialmente en los grupos legislativos del PAN y, de manera especial, en los senadores que dieron un debate serio y decidido. Era de esperarse una reacción por parte de quienes, en el Senado y en el partido, se sintieron engañados. Fueron víctimas de la frase que, con conocimiento de la vida política, escribió alguna vez el fundador del partido, Manuel Gómez Morín —a quien ayer se le entregó la medalla Belisario Domínguez de manera póstuma (habría que agregar tardía y desaseada)—: “Que no haya ilusos para que no haya desilusionados”.

Creer que todo puede salir con el consenso de todos no pasa de ser un buen deseo, una ingenuidad. Se puede poner la voluntad a sabiendas que el camino, muy posiblemente, desvíe la carreta de la felicidad consensual. Y eso es lo que ha pasado. La carreta ha entrado en el empedrado y se ha volteado porque cada quien traía su idea propia de por dónde ir.

El problema ahora es que algunos legisladores del PAN llaman a una radicalidad con la misma vehemencia con que defendían hace poco la pertenencia del partido en el Pacto por México. El llamado es a negarse a aprobar la reforma en materia energética. Ese es el tipo de actitudes que perredizan al PAN. Es el momento de mostrar sensibilidad y responsabilidad ante la sociedad, así como de llamar a otra pista de negociación al gobierno.

El riesgo de perredizarse para la energética puede traer costos para el país que se traduzcan en atraso y pérdidas de oportunidad para generar empleos, atraer inversión y modernizar una industria cuya situación, comparada con las del resto del mundo, está más que atrasada. El PAN lo sabe porque fue gobierno y sabe lo costosa que fue para el país la mezquindad priista al no querer aprobar reformas de fondo en ese rubro. Llevamos más de 15 años en la búsqueda de esa reforma, no haberla logrado es responsabilidad de la clase política y de nadie más.

Negarse a aprobar una reforma energética es aplazar, a saber por cuanto tiempo, la puesta al día de un sector en el que el país debe ser competitivo y enfrentar el futuro. Esto va más allá de que si le vieron la cara a la directiva panista (lo cual ya no constituye novedad alguna) o de un posicionamiento de carácter político-electoral. La perredización del PAN no es el tener conflictos internos y que estos se sepan, sino oponerse a la modernización del país por causas muy por debajo del reto que supone tener un sector energético vigoroso. El reto del PAN, ahora desde el Legislativo, es seguir con la modernización del país.

 @juanizavala