Autonomía relativa

Un mundo aparte

Se destaca de la elección la feroz crítica a los llamados partidos grandes. Pero el gobierno no está exento de esa crítica. El gobierno debe entender que parte de ese voto “de castigo” también fue para ellos por la manera en que han gobernado. Aunque con este gobierno uno nunca sabe si entiende lo que debe entender, si sigue sin entender que no entiende, o ya entendió que le conviene no entender.

Las declaraciones, comentadas en este espacio, del vocero presidencial en las que dijo que El Bronco ganó gracias a las reformas de Peña son síntoma de la negación de la realidad que atraviesa la clase gobernante. Viven en otro lado, ven cosas que nadie ve. Creen que sus fracasos son tremendos éxitos, pero que la gente necia no se lo reconoce.

Esta manera de ser no es propia de este gobierno, todos los gobiernos viven su propio microclima. Si algo caracteriza al actual, es la corrupción, la frivolidad y sus expresiones y conductas de un pasado que creíamos haber dejado hace tiempo. La frase del secretario Chuayffet en la que advierte que no se puede dudar de la palabra oficial porque quien lo haga “ofende al presidente Peña” es de vergüenza. Es un ministro que vive en 1977. No sabemos si la frase escondía una amenaza a la población o si era un mensaje entre priistas —a la usanza de los años dorados del priismo—, pero lo claro es que este personaje vive en la época en que las televisiones eran en blanco y negro, las épocas de la adoración presidencial. Chuayffet ha de sentir que su lance fue el de todo un escudero y que defendió al Presidente de los embates de los fanáticos. Son desconcertantes. Hace pocos días llevaron al presidente Peña a inaugurar ¡un centro comercial! Ese es el nivel. Muy pronto lo veremos dando el banderazo de un concurso de comer hot dogs.

A los gobiernos del PAN se les criticaba la falta de apego a ciertos ritos del poder. Con el regreso del PRI, parecía que eso volvería y que, para quienes gustaban de esos efectos de la investidura, habría mucho más formalidad, prestancia y decoro. No es el caso. De los escándalos inmobiliarios se va con facilidad a la bobería y superficialidad. No tienen un sentido claro de su ubicación ni de su importancia, más allá de sus escoltas y alguna mención periodística. Nótese cómo se define la coordinadora de la Estrategia Digital Nacional, Alejandra Lagunes, en su Twitter: “Mom Bo&Car; @rafaelpacchianoFan; 4Dogs-3Cats; HardcoreExercise; Kabbalah; GenX; Digitaliever; AlwaysOn; Dreamer-Idealistic; ChangeAgent; Head #NationalDigitalStrategy.” Viven en un mundo aparte.

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