Autonomía relativa

De medios, encuestas y decisiones

Alain Minc es un pensador francés de amplia influencia en su país. En su libro titulado La borrachera democrática, (1995, ed. Temas de hoy), advierte sobre los problemas que puede acarrear “el nuevo poder de la opinión pública”.

No podemos negar que las encuestas y los eventos mediáticos son parte de la democracia que vivimos. A los candidatos les importa más figurar en una revista frívola de alto impacto, que tener un buen discurso de pensamiento político; les rinde más salir en un programa de horario triple A, así sea de cocina, que asistir a un debate con universitarios. La esfera de la publicidad y la mercadotecnia ha suplantado a los ideólogos y a los tribunos.

Con las encuestas se gana la elección, pero no se puede gobernar con ellas porque hay que tomar decisiones que, generalmente, no son del gusto de todos. En política es imposible quedar bien con todos todo el tiempo (de ahí la falsa ilusión del Pacto por México que pretende la felicidad nacional). “Las encuestas reinan, pero no gobiernan”, dijo algún visionario que veía que las decisiones por popularidad eran contraproducentes.

Y dado que tenemos un gobierno propenso al foro, la popularidad y el spot, dejo aquí algunos pasajes del libro de Minc, que anunciaba, desde hace más de veinte años, “la omnipotencia de los sondeos y la irresistible ascensión de la televisión.”

“La opinión pública será a comienzos del siglo XXI lo que la clase obrera fue en el alba del siglo XX: una realidad, un mito y una psicosis.

“La democracia de la opinión pública ha comenzado su reinado. Luchar contra ella es equivocarse de trinchera. Ignorarla es optar por su rostro más inquietante. Solo nos queda repensarla.”

Una lección para los partidos, dice Minc: “Cuando más de la mitad de los miembros del partido socialista son como mínimo funcionarios municipales, ¿qué enraizamiento profundo puede tener su organización en la sociedad si no es para servir de asociación mutualista a una clase política que se mira a su propio ombligo y se convierte en su propia razón de ser?

“Medios de comunicación y justicia se alimentan mutuamente. (…) Y es que una inculpación pública equivale a un juicio. La presunción de inocencia desaparece y el verdadero juicio en primera instancia se asemeja a un veredicto de la opinión pública.

“La autoridad de la ‘opinión publicada’ no solo se impone a todas las demás autoridades, sino que además su omnipotencia debilita el principal resorte de toda democracia, es decir, el debate colectivo siempre iniciado y nunca acabado.

“Es demasiado fácil señalar con el dedo unas cuantas ovejas negras en el seno del rebaño político, como si a su alrededor la sociedad fuese un dechado de virtudes.

“Ante los ataques bruscos y violentos de la nueva Santa Trinidad, la especie cambia y surge un nuevo tipo de hombre público: inquieto ante el juez, angustiado ante los medios de comunicación y obsesionado por los sondeos. Ya no rigen los cánones clásicos del hombre de Estado reflexivo, decidido, autoritario y, a ser posible, carismático.”

Twitter: @juanizavala