Autonomía relativa

¿La legalización del ‘bluff’?

No se necesita ser jugador para saber qué es el bluff. Se dice que alguien bluffea cuando presume o hace sentir a los demás que tiene un juego mucho mejor que el que en realidad posee. Muchos ganan bluffeando, pero dependen también de la suerte de los demás. Sentarse en una mesa a jugar tiene su chiste y su encanto —según dicen los que gustan del juego, que no es mi caso—, pero el término se ha trasladado a otros ámbitos de la vida.

Se trata de aquel que se vende de más, que farolea, que presume de tener lo que no tiene. Puede decir que cuenta con el apoyo de fulanito o sutanito, que tiene tantos votos, tanto dinero, tales negocios o casas. En fin, que las posibilidades de “farolear”, bluffear, entran en cualquier campo.

Se conoce que en materia de concursos y licitaciones, hay empresas que entran a bluffear para ver si les pega en alguna ocasión. Es idéntico que en la mesa de juego. Claro, hay de licitaciones a licitaciones. En alguna de lápices puede que les pegue, pero hay otras que están a la luz de todos como es el caso de las dos cadenas de televisión.

Todos supimos lo que se ofreció, quiénes le entraron, quiénes se bajaron y quiénes ganaron. En términos concretos: Radio Centro y Grupo Imagen. La diferencia entre lo ofertado por uno y otro fue enorme (más de mil millones de pesos más ofertó Radio Centro). Imagen ya pagó los más de mil 800 millones de pesos que ofreció; faltan los más de 3 mil millones que ofreció el otro ganador. Para quienes frecuentamos más la sección de información política que la de negocios y finanzas, nos pasan desapercibidas varias cosas. En estos días, en columnas de negocios se ha informado (Marco Mares MILENIO, 24/03/15) que el posible socio de Radio Centro se ha retirado e informado que no tiene ninguna relación con dicha operación. Se informa también que el grupo radiofónico acudirá a Nafinsa para que le otorgue un préstamo y poder así afrontar su compromiso.

Estamos ante la posible legalización del bluff. Uno ofrece adquirir una concesión al gobierno, pero como no tiene el dinero le pide ¡al propio gobierno! para poder pagarle. Esto llevaría a una lógica de la desaparición de las licitaciones, pues para construir una carretera solo haría falta inscribirse en el bluff y si ganas pues le pides al gobierno dinero para poder armar la constructora y hacer la carretera. Así las cosas.

Twitter: @juanizavala