Autonomía relativa

La izquierda de regreso

Fuera de Michoacán, que todavía vive en situación de polvorín y que el PRD ya decidió compartir con el maderismo, nada hay en otras entidades que puedan darle al perredismo algún triunfo de peso.

Quizá molestos porque durante más de un año el PAN le quitó la exclusiva de los pleitos internos, el PRD y la izquierda en su conjunto vuelven a mostrar que ese territorio es de ellos y que no cederán un milímetro.

Una vez concluido el espectáculo panista, se dio el banderazo para el comienzo de las hostilidades hacia adentro del PRD y de su enemigo mortal, que no es ni el PRI —cuna de su origen— ni el PAN de Madero —su socio en la lacayuna entrega de la oposición al peñismo—, sino ni más ni menos que quien fuera líder del partido y su figura más relevante en la última década: Andrés Manuel López Obrador.

Resulta curioso que la oposición en este sexenio ha preferido, sistemáticamente, enfrentarse a sí misma que al gobierno del adversario. Se entienden problemas y retos internos, incluso la falta de disciplina que acusan los partidos opositores es un síntoma de descomposición alarmante. Pero sus líderes creen que eso se soluciona aventando gasolina al fuego y no tratando de sofocar las llamas para averiguar el motivo del incendio.

Es claro que el PRD no tienen mucho qué ofrecer para el proceso electoral del año que entra. Fuera de Michoacán, que todavía vive en situación de polvorín y que el PRD ya decidió compartir con el maderismo, nada hay en otras entidades que pueda darle al perredismo algún triunfo de peso. Y ahí crecerá López Obrador para 2018, es decir, por encima de ellos. Es en las elecciones del año que entra en las que se tendrá que medir el resultado de la estrategia peñista del PRD en este periodo. El votante del PAN saluda el orden y la cooperación, no parece ser el caso de los perredistas y mucho menos de los que encabeza el partido de AMLO.

Por eso la embestida la encabezó el ingeniero Cárdenas, hombre recio y reacio que se niega a abdicar. La división de la izquierda tiene sentido porque su origen siempre fue un pegote de aquí y otro de allá. Y como en política y en la vida en general, siempre hay quienes trabajan y llegan a determinada meta y quienes se apersonan a la hora de cobrar, es muy probable que Andrés Manuel se haya cansado de eso y se haya ido. Tomó sus  radicalismos, su cólera, sus arranques, su demagogia y se fue. Sí, pero también tomó su liderazgo, su conocimiento del país, el hartazgo que la gente le confiesa y el apoyo de miles y miles que lo siguen de manera tan torpe como genuina.

No se debe negar. Andrés Manuel es el único líder popular que tiene el país en estos momentos. Eso lo sabe la izquierda, y sabe también que le quita votos. Y muchos. Por eso comienzan desde ahora la campaña en su contra y porque los indicadores del peñismo no son los más halagadores, así que muy posiblemente el electorado de izquierda le cobre al perredismo su política de colaboración. Y el ganón será Andrés Manuel y sus candidatos, eso sin duda.

De la gira a España: En el acto organizado por el El País, algunos simpatizantes zapatistas (gente que verdaderamente vive atrapada en el pasado) le gritaron al presidente Peña cuando comenzaba su discurso. Los gritones fueron sacados de inmediato, pero lo impresionante del video (que se puede ver en YouTube) es la manera en que un par de elementos del equipo de seguridad reacciona de inmediato —yo creo españoles porque tenían cara de manolos— y se pusieron uno, que le sacaba tres cabezas al Presidente, adelante y otro detrás. Para aquellos que cuestionan los aparatos de seguridad de ciertos personajes, esa fue una buena muestra de eficacia.

 http://twitter.com/juanizavala