Autonomía relativa

La incredulidad

Nuevamente el gobierno está en una espiral de incredulidad. Como se ha hecho costumbre, hasta las cosas que hace bien, o se supone que son buenas como el someter criminales, está resultando en algo cuestionable.

Al ataque contra el Ejército realizado por el cártel de Jalisco Nueva Generación parece que se respondió con el aniquilamiento de un grupo de delincuentes en el poblado de Tanhuato.

Fueron varios los analistas de temas de seguridad que señalaron la osadía del cártel. Hasta se habló de “ataque suicida”, definición que dejaba en claro que las fuerzas gubernamentales reaccionarían con muestras de superioridad.

Como si se tratara de una venganza —lectura posible—, las muertes de los militares y de los policías estatales fueron cobradas con creces. La noticia del enfrentamiento con el grupo delincuencial aquel día por la mañana, terminó en la tarde con el rumor extendido de que se trataba de un ajusticiamiento. 42 caídos de un lado contra uno del otro habla de alguna suerte de desproporción ya sea numérica, de capacidad de fuego, o de circunstancia.

De la información que se ha hecho pública hay varias cosas creíbles, como la toma del rancho por parte de los delincuentes. Una operación que parece ser de lo más cotidiano en aquel estado. La denuncia de la ocupación del rancho por parte de los dueños también es creíble. Incluso la agresión armada a un comando policial con el cual empezó la persecución. Pero también son creíbles los testimonios de una balacera indiscriminada desde un helicóptero contra lo que uno supone narcos huyendo. También creo en la posibilidad de que los miembros del cártel fueran jovencitos y que carecieran de entrenamiento para enfrentar a policías entrenados. No tengo duda de que nuestras fuerzas armadas cuentan con entrenamiento de élite que les permita abatir a grupos enteros de delincuentes (para quien dude de la capacidad de los equipos de élite puede leer el libro, o ver la película, de Black Hawk Down, un relato verídico en el que elementos de los Rangers y de la Delta Force tuvieron un enfrentamiento en Somalia. El resultado fue 19 norteamericanos fallecidos y más de mil somalíes muertos. De algo sirve el entrenamiento).

Otros datos dichos por la autoridad, y que no abonan a la credibilidad, por ejemplo, es que la mayoría de los muertos en el rancho son jóvenes cuya edad “oscilaba entre 18 y 19 años” (un rango poco amplio pero ellos los consideraron suficiente, tan es así que lo dijo Monte Alejandro Rubido). Tampoco ayuda el decir que “más de la mitad de los cuerpos estaban tatuados”, eso no es un delito, pero lo dicho por la autoridad (Enrique Galindo) es una estigmatización que recuerda épocas a las que más nos valdría no volver.

En fin que hasta en esto están revueltos. Increíble, pero las fuerzas del orden pueden salir dañadas al abatir delincuentes.

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