Autonomía relativa

El gobierno y sus giros

Algo pasa con este gobierno que no resulta fácil entenderlo. Su giro a la izquierda, por decirlo de alguna manera, ha despertado dudas sobre qué quiere y para qué lo quiere. Pide impuestos, más dinero, pide deuda, pero no nos dice qué esfuerzo hará ni cómo va a rendir cuentas al respecto. Su vocación por la opacidad la comparte con el perredismo.

Que PRI y PRD voten juntos una reforma que perjudica a los ciudadanos no debiera sorprendernos. Ambos se criaron en las corrientes del populismo, la deuda y la irresponsabilidad en el manejo de recursos públicos. Los líderes perredistas defienden a Peña argumentando demagógicamente que es contra los privilegios de “los que más tienen”. De esa manera pudieron gravar los alimentos para las mascotas de los ricachones. Uno puede imaginar las brillantes ideas en el seno de las discusiones de priistas y perredistas. Que le suban impuestos a los perros fifí. Que quien tenga un French Poodle page más cara la purina. El alimentar a mininos con Whiskas es un acto que revela la falta de conciencia de clase de quien lo hace. Súbanle a las Whiskas por ser un producto esencialmente burgués. Bajo este tipo de razonamientos condenaron a un niño pobre a no tener mascota, porque quien tiene French Poodle seguramente le dará bistecs.

Pero sorprende más aún que el gobierno de Peña Nieto se haya prestado a jugar de esa manera con la izquierda. Es claro que el priismo nunca se ha definido ideológicamente de manera precisa. Gusta de coquetear siempre con la izquierda —el absurdo discurso presidencial sobre lo que “el general hubiera querido” es una muestra. Pero también va de un lado para otro; los mismos que nacionalizaron la banca luego la privatizaron, los amantes del estatismo participaron también alegremente en la venta de las paraestatales. Es lo que se conoce como, ya lo hemos dicho en este espacio, ideología de “extrema ambigua”. Hay que recordar sobre todo a un buen sector de la IP, que antes de las elecciones del año pasado se alarmaba de la posible victoria de López Obrador. El regreso de Echeverría, de López Portillo, clamaban. Bueno, pues el resultado de su voto es que llegaron Peña y Videgaray, sacaron al echeverrismo del clóset y ahora se aparecen de la mano de la deuda y el derroche.

Es posible que el PRI y el gobierno prefieran en estos momentos fortalecer al PRD. Dividida como está la izquierda, con Morena por un lado y Los Chuchos por el otro, jamás ganarán una elección presidencial. En ese sentido es más importante hundir más al PAN (para lo cual cuenta con la animada participación de la dirigencia de ese partido) para apostar de esa manera a ganar en 2018. Son cuentas alegres. La realidad es que la ciudadanía está molesta con el gobierno y eso lo veremos en las encuestas.

El gobierno de Peña también pierde de manera acelerada bonos en el ámbito internacional. Ya varios se dieron cuenta de que a este gobierno lo que le gusta es hacer como que se mueve sin hacer nada. La caricatura de hace unos días en The Economist que muestra a Peña tapándose los oídos, luego los ojos y luego la boca, mientras el crimen organizado hace lo que quiere a sus espaldas, es una clara muestra de lo que se piensa sobre el compromiso del gobierno en el combate al crimen. Para colmo, será nota llamativa en varios medios el asesinato de Rafael Arellano Félix. En una fiesta infantil unos hombres disfrazados de payasos lo mataron. Ni en las películas.

Twitter: @juanizavala