Autonomía relativa

Los "forever" y la onda retro

Para ellos ninguna causa ha evolucionado: viven en una cápsula del tiempo. Esta semana la onda retro trajo una de las tradiciones más queridas: los "abajofirmantes".

La onda retro lleva tiempo presentándose en diversas áreas de la vida. La moda por supuesto. Vemos ropa que se usaba hace cuarenta años otra vez en las tiendas. Colores, combinaciones exóticas están de regreso. La moda es circular, va y viene. Cuestión de guardar la ropa treinta años para volverla a usar; mientras tanto, todo cambia.

Por supuesto hay quienes nunca cambian. Son  los conocidos como forever. Gente que se quedó en una época en la que fue feliz y se daba a sí misma más importancia de la que tenía y eso le elevaba la autoestima. Siempre hay forever de distintas épocas. Se juntan entre ellos, hacen planes y los llevan a cabo. Nuestra izquierda es muy dada a lo retro. Ahora podríamos verlos organizando una fiesta a go-go y regalándose libros de Mario Benedetti, discos de Inti-Illimani o de Los Folkloristas y armando fogatas en Tepoztlán.

Estos forever también son dados a firmar manifiestos (posiblemente impriman panfletos). Eso les encanta y siempre encuentran personajes en el baúl del ocio que los pueden acompañar en sus happenings. Para ellos ninguna causa ha evolucionado: viven en una cápsula del tiempo.

Esta semana la onda retro trajo una de las tradiciones más queridas: los abajofirmantes. Se trata de firmar un desplegado a favor de alguna causa. Eso les puede dar un sentido de representación del país y de relevancia personal. Van y compran el periódico en el que se publicó el manifiesto, leen y releen los apasionados renglones de defensa —normalmente defienden al pueblo de los representantes de la opresión— y luego buscan su nombre en letras pequeñísimas y comienzan a circularlo con la familia y sus amistades. Le hablan por teléfono a algún amigo que también participó para decir ambos “qué bien salió”.

El desplegado aparecido esta semana es contra las poderosas televisoras y el Presidente de la República (¡Ah, el valor civil como insignia del hombre desprendido y generoso con los demás!). Arriba a la izquierda un televisor —no crean que de los modernos, no: uno de esos que tenían antena de conejo— con la pantalla rota y frente al aparato un puño (¡el legendario puño que proyecta la emancipación del débil frente al poderoso!) y el imaginativo e infaltable lema: “No más poder al poder”. En el texto anuncian que se realizó una asamblea (los forever siempre realizan asambleas) en el Museo Casa de León Trotsky (pues dónde más ¡Lev Davídovich vive, la lucha sigue!) y que decidieron hacer un Frente por la Comunicación Democrática para, en concreto, impedir que pase la reforma que propuso el presidente Peña porque solamente favorece a Televisa. Es lo que consideran en el “frente” que tiene en una de sus cabezas al senador Javier Corral, que monta su show cómico-mágico-comunicacional cada que hay que culpar a la tele por algo. Los abajofirmantes son de lo más variado: está Daniel Giménez Cacho (¡el que anuncia a cada rato Sky, la empresa de Televisa!), académicos como Sergio Aguayo, Kate del Castillo y Layda Sansores; intelectuales como Juan Villoro e Iris Vianey Mendoza; teóricos de las telecomunicaciones como Manuel Camacho o el padre Solalinde; nuevos valores de la política como Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo. Y muchos, muchos más abajofirmantes.

Los forever se reunieron y decidieron hacer una “cadena humana” y otras innovadoras actividades para que todos vivamos en los 70. Solo falta que los entreviste Jacobo Zabludovsky.

http://twitter.com/juanizavala