Autonomía relativa

Hacia el estercolero

Ya no interesa ganarle. Ganarle el debate, tener mejores ideas, mejor equipo y propuestas. No. El asunto es destruirlo. Que le caiga la tonelada de lodo.

Independientemente de la famosa fiesta de los diputados panistas, uno puede ver de manera periódica en los medios de comunicación información de la vida privada de los políticos o de los hombres públicos con el único afán de quitarles prestigio e influencia (si es que la tienen) o simplemente echarles a perder la vida.

En esta época de tecnología de fácil acceso la posibilidad de la venganza, de la destrucción del otro está a la mano. No se necesita una gran inversión para lograr intervenir un teléfono, meterse en la computadora o en el teléfono de alguien. Los secretos de la persona están más cerca que nunca. Es como si la vida privada de los demás estuviera en anaqueles a disposición del cliente. ¿Qué quiere: la foto, el video, el mail comprometedor, el mensaje de la ignominia?

Por supuesto que es importante saber si el político nos miente, saber si es congruente con lo que dice y hace. El escándalo desatado por el video panista tiene dos ejes: la posición conservadora del partido respecto de temas de libertad y preferencias sexuales. Este tema no es imputable a los diputados que asistieron a la fiesta, pues no son los proponentes de esas posiciones y no creo que ni siquiera tengan desarrollado el tema. Pero pagan la imagen de un partido conservador con una fiesta libertina. El otro eje es el de la conducta que debiera guardar el hombre público, el hombre de poder que toma decisiones en el rumbo de la nación. Y en eso los diputados sí pagan por su conducta.

Pero de ahí a que la vida privada aparezca en todos lados como una manera de destrozar a un adversario hay una gran diferencia. Es el deseo de los adversarios de la destrucción del otro, su aniquilación. Que no se levante, que no vuelva a aparecer. Ya no interesa ganarle. Ganarle el debate, tener mejores ideas, mejor equipo y propuestas. No. El asunto es destruirlo. Que le caiga la tonelada de lodo. Efectivamente, si el candidato se anuncia como modelo familiar, la contratación de prostitutas por su parte, lo va a liquidar. Por otro lado anunciarse sin la familia más que protección de la misma, será tomado como una muestra de esconder algo porque la gente quiere ver su casa, sus hijos, ver cómo son, cómo viven. No hay salida fácil.

Por eso la investigación del adversario es una práctica muy socorrida. Este tipo de tácticas de la política no es privativa de México. Incluso el país, los medios propiamente, eran reticentes a participar en la divulgación de las inconsistencias en la conducta privada de los políticos y hasta de los propios comunicadores. Ahora es la comidilla de todos los días: la llamada del fulano, la foto del sutano, los bailes del perengano, la esposa de sutanito, el hijo de fulanita, la novia escondida de perenganito. Es además un asunto perverso, pues no solamente va contra el adversario, sino contra su gente cercana que no tiene nada qué ver y que, en muchas ocasiones, detesta la ocupación del familiar señalado.

Sorprende que en un ambiente de culminación de reformas largamente perseguidas, el gobierno esté muy contento participando en la distribución de las debilidades humanas y en el armado de la destrucción de sus críticos y adversarios. Es mala idea para generar un ambiente previo a las elecciones, porque en ese tipo de batalla lo único que puede quedar como resultado es la cantidad de mierda que sepulta a cada uno. ¿A quién le sirve un país convertido en estercolero?

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