Autonomía relativa

El coyotaje en el PAN

Desde hace décadas, el legislador es visto como coyote, como gestor, no como una persona que hace leyes, sino que consigue dinero, postes de luz, sacos de cemento, despensas y hasta créditos. Todo parece indicar que los propios legisladores asumen como definitiva su función de coyotaje y se sienten cómodos en esa posición. Es raro escuchar un buen discurso, o un debate interesante. Los legisladores ya no quieren salir en los medios, prefieren el anonimato que les facilita la gestoría. No hay discursos, pero hay dinero. Darle diez millones de pesos a cada diputado para que lo asigne como cada quien decida da una idea de la irresponsabilidad con que se manejan los recursos en San Lázaro. Pero no solo eso, aparenta también que ese fue el costo de los votos por la aprobación de algunas leyes y el presupuesto. O sea, otro moche en el que todos participan. El gobierno autoriza que le quiten dinero para que lo usen los diputados a su antojo; las fracciones parlamentarias anuncian a sus legisladores el gran logro conseguido para que beneficien a sus electores y, eso sí, se les pide que se vote en uniformidad. Siempre sale más caro hacer que todos hagan lo mismo. Eso es inevitable.

Se vuelve ahora relevante saber si esos recursos para los diputados fueron parte de negociaciones en el Pacto por México. Sería muy grave que los propios presidentes de los partidos autorizaran y fomentaran, la cooptación de sus legisladores. Y también es grave, por supuesto, que los legisladores hayan entrado en grupo a ese tipo de trueques.

La información referente a los diezmos o moche que solicitan legisladores panistas es, se pruebe o no, bastante creíble y, ese es el problema, que ya no hay quien lo dude. Nadie piensa que los panistas hayan inventado esa práctica de la que hacen uso todos los partidos. Desgraciadamente, un problema fuerte del partido fue que durante su gestión en el poder se imitaron muchas, demasiadas de las prácticas priistas. Y, ya lo hemos comentado, si la gente va a optar por un corrupto, lo hará por el original. Y es que, en efecto, las prácticas priistas le salen a los del PRI, el PAN terminó haciendo copias burdas de las tranzas. Tan es así que los priistas se protegen entre ellos y los panistas se acusan entre ellos.

Es triste para los que tenemos en el PAN algunos años —me refiero a, por ejemplo, los que vivimos la etapa del partido como oposición— ver en lo que están terminando las acusaciones a y entre panistas. Con esto no quiero decir que sean mejores militantes los de antes que los de hoy, pero la vida era distinta en el partido. El desorden, la descomposición en el partido, es el fiel reflejo de quien está a la cabeza de la institución. Y usemos ese caso, el de Madero, para ejemplificar su vida de militante. Entró al PAN después de 2001 y ha tenido, desde su entrada, diversos puestos —lo mismo se puede decir de una buena parte de su equipo cercano—. Insisto: más años de militancia no significa ser mejor militante. Pero lo cierto es que hay muchos panistas —que llegaron precisamente con los gobiernos— que su trabajo ha sido administrar cargos, tramitar favores, escalar posiciones, “bajar recursos”. Eso es el partido para ellos. Y mientras haya un par de regidores en el partido, habrá algún favor que tramitar y para eso estarán ellos en la estructura, por pequeña que sea.

El partido debería hacer algo de fondo en el asunto del manejo de dineros públicos. Es parte de lo que pudrió al partido. Reconocerlo no lo desaparece, simplemente te vuelve cínico.

@juanizavala