Autonomía relativa

De consultas

Siempre susceptibles, los políticos se siguen unos a otros en espera de que nadie sea capaz de una innovación. Alguna idea o propuesta sale de algún lado e inmediatamente se le copia o se hace la contrapropuesta para que no exista algo destacado en el mercado electoral.

Es el caso de las consultas públicas, que son una de las herramientas de la democracia. Son útiles y efectivas en sociedades desarrolladas e informadas, participativas y vigilantes de sus gobiernos. En sociedades de democracia incipiente o limitada son una variante de la demagogia y el populismo. Lamentablemente, es nuestro caso.

El PRD avisó con anterioridad que haría una consulta pública sobre la reforma energética. No se le puede negar la autenticidad de su anuncio ni de su intención. El resultado es incierto, ya que, como se pudo observar, la gente no salió a las calles a manifestarse contra la reforma que sepultó una buena parte de lo que quedaba del nacionalismo revolucionario. Sin embargo el esfuerzo político del perredismo tiene sentido para movilizar a sus votantes y recuperar algo de la legitimidad y el apoyo que le ha quitado López Obrador.

El caso del PAN es sorpresivo en un solo sentido: hará una consulta que, básicamente, afectará en imagen a los empresarios. No es sorpresa la demagogia panista. Es un partido extraviado, incapaz de alguna cosa auténtica. Desde hace años es una mala copia de quién sabe qué y lo único destacado que tiene son planteamientos de cosas que proponía hace, por lo menos, 30 años. Que el PAN quiera hacer una consulta sobre el salario mínimo no le dará los votos que cree su dirigencia que captará con ese neopopulismo de derecha. Lo que seguramente hará ese ejercicio es alejar a los votantes seguros que tenía y creían que el panismo representaba algo cercano a la defensa de la propiedad y la libertad.

La propuesta de consulta del PAN deja en claro su falta de iniciativa. Es una tema de la izquierda y, específicamente, la única idea que ha tenido Miguel Mancera. Bueno, no fue de él, sino de su colaborador Salomón Chertorivski, pero da igual, es un tema que no le corresponde al PAN y que solamente abonará a su falta de rumbo y a su desdibujamiento ideológico.

El PRI no podía quedarse atrás y también hizo su propuesta de consulta. Todavía más demagógica que la del PAN. Cualquier propuesta que haga el PRI sobre temas de democracia debe ser vista con muchísimas reservas. Simplemente no son creíbles. Reducir los plurinominales como propone el priismo es una manera de tratar de quedar bien con la gente pero cuyo beneficiario sería directamente el propio PRI. He conocido legisladores desde hace muchos años. Los más destacados, los que trabajan, los que dan los debates son los plurinominales. Los del Bronx, los que no destacan más que por sus arrebatos y desplantes, son los “loquitos de mayoría”. Personajes que sienten que realmente representan al pueblo y que son su viva voz.

Son ya varios los especialistas que han sustentado por qué no es viable la propuesta del PRI. Luciano Pascoe (La Razón 23/08/14) hizo la siguiente aritmética: “si un partido lograra ganar por un voto en los 300 distritos electorales, eso significaría que tendría en una cámara de 400 diputados, 75 por ciento de representación, hay que recordar que para ganar un distrito —y con ello la representación— solo se necesita ser primer lugar, lo que se puede conseguir con 35 por ciento de los votos o menos. En este escenario hipotético, ese partido ganador en los distritos tendría tres de cada cuatro diputados aunque hubiese conseguido menos de cuatro de cada 10 votos. Así, podríamos tener 75 por ciento de representación legislativa de un partido con 30 por ciento de los votos reales”. Es claro que algo anda mal con la propuesta del PRI. Cuidado con las consultas.

 

juanignacio.zavala@milenio.com

Twitter: @juanizavala