Autonomía relativa

De años nuevos

Publicar en estas fechas es un tanto tortuoso. No hay notas que comentar y parece inevitable caer en el lugar común de los resúmenes de fin de año y de los buenos deseos para el que viene. La inevitabilidad de que todos nos repitamos en estas fechas es una suerte de epidemia. Debe ser sin duda aburrido para los lectores si es que a alguno se le ocurre comprar o consultar algún periódico.

Los medios requieren novedades y estos días son ayunos de las mismas. No hay nota principal que valga ni que trascienda, nadie se siente aludido ni obligado a contestar. La nota en la que un medio le daba el título de mejor ministro de finanzas a Luis Videgaray bien pudo haber sido una broma del Día de los Inocentes y hubiese tenido la misma repercusión. De hecho, parece una broma. Pero nada pasa en estos días en que la vacación es general.

En las mismas circunstancias, llegó 1994 hace 20 años y pocos se enteraron y mucho menos dieron puntual dimensión a lo sucedido en Chiapas un día como hoy de hace dos décadas. Al tiempo que entraba en vigor el TLC —tan cuestionado por muchos que terminaron siendo unos liberales radicales— y se anunciaba con bombo y platillo el último año del gobierno de Salinas de Gortari como el tiempo más productivo de la nación y la inserción completa de la misma en la absoluta modernidad, un grupo de encapuchados salidos de “algún lugar de la montaña” salía a declarar la guerra armada de la reivindicación indígena.

El año que entraba, 1994 estaría lleno de verdaderas calamidades, situaciones y hechos que no se presentaban en el país de manera consecutiva. La rebelión indígena liderada por el subcomandante Marcos, tuvo una repercusión internacional que duró años.

El 1 de enero de 1994, con el alzamiento zapatista, comenzaría un calvario para el gobierno y un pasmo para los ciudadanos que culminarían con una crisis económica de proporciones gigantescas y de tanto impacto internacional como el levantamiento zapatista. En Marzo fue asesinado el candidato presidencial del PRI
Luis Donaldo Colosio, que era una suerte de Peña de aquella época; el secretario de Gobernación Jorge Carpizo amenazó con renunciar pocas semanas antes de las elecciones y provocó una enorme fuga de dinero, en mayo el candidato panista Diego Fernández de Cevallos vapuleaba al tótem que fue Cuauhtémoc Cárdenas en la televisión y a un Ernesto Zedillo sin idea alguna de lo que se trata un debate, el fantasma de la derrota se asomó al PRI por primera vez; el secretario general del PRI, José Francisco Ruiz Massieu —quien se perfilaba como el líder priista en la Cámara de Diputados—, fue asesinado a plena luz del día.

Ahora que el PRI está de regreso, esperamos que a veinte años del 94 las cosas sean más tranquilas por el bien de todos.

No me queda más que desearle a las lectoras y lectores un muy feliz Año Nuevo y un agradecimiento por haberme aguantado un año más en este espacio.

Twitter: @juanizavala