Autonomía relativa

Triunfo de la burocracia panista

Paradoja: el PAN en el Legislativo vota una reforma política y, en su interior, no logra ponerse de acuerdo sobre cómo elegir a su nuevo líder. El pretexto es el más penoso para un partido en que la democracia fue la batalla mayor: falta de quórum.

La presidencia de Madero se ha caracterizado por su entreguismo hacia fuera y su falta de consensos internos. No hubo en el Consejo Nacional del pasado fin de semana la presencia suficiente para votar un reglamento que permitiera la elección de nuevo presidente en marzo. Se trata de una chicana, de una trampa burda para mantener a Madero en
la presidencia del partido. Es el triunfo de la burocracia partidista, la victoria de la falta de interés y de la abulia de quienes deben tomar decisiones.

En una disyuntiva de importancia, que puede y debe definir su futuro, los consejeros panistas deciden aplazar su decisión. Las vacaciones son más importantes. Mientras cada quien tenga su cargo, ¿para qué meterse en broncas? En el PAN las cosas están tan mal que es imposible reunir a menos de cuatro centenas de personas —supuestamente selectas por su interés en la institución— para tomar decisiones de relevancia. Pero, eso sí, se pueden hacer mítines de apoyo con miles de personas pagadas. Quizá la solución es pagarles a los consejeros por sesión.

Lo sucedido el fin de semana es penoso para un partido democrático. Muestra la falta de interés de sus órganos internos por la vida institucional. El PAN se desmorona frente a todos y sus consejeros prefieren tomar vacaciones. No hay derrota inmerecida: tenemos lo que merecemos.

En el PAN, la mediocridad campea en su directiva y en sus aliados. Emergido de las cloacas de la corrupción, chapoteando en las miasmas de las componendas, Luis Alberto Villarreal —coordinador de los diputados del PAN— ha dicho que “hay Madero para rato”. De esa manera paga el respaldo en una triste conferencia de prensa. Villarreal pasará a la historia partidista como el líder más gris de las bancadas del PAN. Incapaz de un buen discurso, siquiera de una frase ingeniosa, Villarreal es referente de la medianía, del reparto de dinero y la sumisión ante el PRI. Las bancadas panistas en San Lázaro eran la cantera de los liderazgos panistas. Ahí estuvieron los mejores líderes del PAN: Christlieb, Diego Fernández, Juan de Dios Castro, Gabriel Jiménez Remus, Castillo Peraza, Calderón… las bancadas panistas eran forjadoras de líderes. Ahora, salvo el notable caso de Ricardo Anaya y de algunos diputados y diputadas que tratan de salvar la cara, la fracción panista en San Lázaro es un fiel reflejo del estiércol de la vida pública.

Madero se quedará en la presidencia del partido más allá del segundo trimestre del año que entra. Hace unos meses se pensaba que el relevo podía ser este diciembre, luego que en marzo.
Si la elección es en julio ya no tendrá sentido, pues la elección federal será un año después. El actual presidente del partido y su directiva ha maniobrado para quedarse y decidir las candidaturas de la elección de 2015.

Seguramente a muchos no les parece relevante lo que pasa en el PAN. El partido sigue en la vida pública y llama la atención por sus pleitos internos. Pero, más allá de los eventos mediáticos, el país pierde con una derecha torpe, ignorante, corrupta y bobalicona.

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