Autonomía relativa

Santo y Blue Demon "reloaded"

Aquí tenemos nuestro cine mexicano, nuestra literatura mexicana; nuestra ciencia mexicana, nuestros problemas mexicanos con nuestras soluciones mexicanas y, por supuesto, nuestros héroes mexicanos.

De los creadores de Yo arreglo Chiapas en 15 minutos, llega hasta ustedes la secuela: Nosotros arreglamos Michoacán en 19 días. No se pierda esta obra interpretada por héroes que se transforman en cómicos involuntarios: Osorio Chong y Alfredo Castillo. Si rio a carcajadas con Dos tipos de cuidado, se le caerá la quijada al ver a nuestros héroes en conferencia de prensa cómo explican las peripecias increíbles de las que salen en un tiempo inverosímil.

Nada de botas ni sombreros. Hombres de traje que recuerdan la intensa preparación de los superhéroes y que enfrentan a verdaderas encarnaciones del mal. Son ellos los que después de tanto sufrimiento de los desesperados, llegan con sus planes de trabajo, su estrategia de acoplamiento, su mando coordinado, y la voluntad inquebrantable de imponer el orden y la justicia donde impera la anarquía y la barbarie. No hay nada que esta pareja de indomables priistas no pueda quebrantar, brincar, vencer o convencer en su afán de hacer justicia. Ya hasta algunos villanos se pasaron de su lado.

Si usted se conmovió con la heroicidad de Santo y Blue Demon contra las momias de Guanajuato, no deje de ver a Chong y a Castillo en su periplo por tierras purépechas. Decididos a cumplir con el mandato presidencial, se presentan en Michoacán para terminar con el mal gobierno que —¡oh sorpresa!— resultó ser de su partido. Pero eso no fue limitante alguna para que de inmediato pusieran manos a la obra y renovar, en unos cuantos días, lo que llevaba podrido décadas. Son las ventajas de los superpoderes.

No se deje engañar por falsos guerreros del más allá. Nada como lo hecho en el país. Aquí tenemos nuestro cine mexicano, nuestra literatura mexicana; nuestra ciencia mexicana, nuestros problemas mexicanos con nuestras soluciones mexicanas y, por supuesto, nuestros héroes mexicanos. ¿Por qué pensar que se necesita ser alemán para tener la capacidad de manejar un tramo de control tan grande como el que tiene superchong?  Para nada. Basta con ser de Pachuca para manejar las relaciones con las iglesias, los partidos políticos, el poder legislativo, la seguridad interna, la policía federal, las cuestiones migratorias y los asuntos de seguridad con Estados Unidos. Ni más ni menos.

Por su parte, Alfredo Castillo no se queda atrás. Hombre de confianza por excelencia se ha convertido en amo y señor del látigo justiciero. Lo mismo propina azotes a los comerciantes abusivos —lo cual lo envuelve en pasajes bíblicos— que purifica instituciones cochambrosas y polvorientas. Es un “Maestro limpio” del servicio público peñista. Por donde pasa arrasa con la mugre. Acorde con los nuevos tiempos estamos ante un hombre sencillo, un hombre sano que gusta del deporte y de ser competitivo (requisito básico del superhéroe: ser competitivo porque eso es lo que los hace globales. Además, qué mejor ejemplo ¡que la competencia entre Santo y Blue Demon!), de esa manera Castillo sabe enmarcar la problemática ardua y compleja en soluciones claras y sencillas. Por eso, nada mejor que ir a combatir la criminalidad comparándose con un entrenador de futbol. ¿Para qué llevar estrategias policiacas y de combate si se puede llevar a Michoacán la biografía de Pepe Guardiola?

Ya lo saben: no se pierdan las aventuras de los nuevos próceres, los hombres que cualquier tarea la cumplen en un plazo breve. Son los nuevos héroes que han hecho de los conflictos sociales un partido amistoso de futbol: todo es una cascarita, un problema menor que no se supo solucionar porque no estaban ellos. Atrás de la raya, que están trabajando.

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