Autonomía relativa

Saldos de la semana

No siempre hay semanas informativas como la que concluye. Fruto de las discusiones de la reforma hacendaria y del desorden generalizado que priva en el país hubo para discutir más de tres temas, desde los impuestos hasta el deporte juvenil y su inevitable fracaso al llegar al profesionalismo, tuvimos información a manos llenas. Destaco algunas que me llamaron la atención.

El voto del senador perredista Armando Ríos Piter en sentido distinto de su propio partido y como apoyo al PRI deja preguntas a las que se les debe buscar respuesta. Según cuentan senadores presentes en la sesión, en medio de gritos de “traidor”, “Ríos PRIter”, y “miauuuuu, miaaauuuu” (imagino que en alusión a su papel de sirviente del priismo), el senador intentó razonar su voto y defenderse. Sucede que Ríos Piter es senador por Guerrero y se puso a negociar con el PRI carreteras y recursos para su estado a cambio de su voto. Eso parece bien para los guerrerenses y suena mejor aún para la campaña a gobernador del propio senador. A Ríos Piter le importó más su estado por encima de los demás, ¿eso es bueno o malo en un representante? ¿Un senador de la República nada más debe ver por los intereses de su estado? ¿Está bien que un senador, a cambio de unas carreteras, nos imponga una carga de impuestos excesivos a todos los demás? Ignoro si el senador se hizo estas preguntas antes de votar y si encontró las respuestas. Lo cierto es que llevará beneficios a sus votantes, lo cual parece plausible, pero los demás millones de mexicanos pagaremos con creces sus ansias de gobernar aquel estado.

En el PAN, ha llegado la discusión que se debió tener a principio de año sobre el Pacto. Defensores de ese instrumento político que apoyan el maderismo ingenuo y ramplón se han convertido en sus críticos acérrimos. Se llaman maltratados por el gobierno, cuando se les advirtió desde un principio que los usaban sin sacar nada a cambio. Ahora el problema es que ante el desprecio del gobierno, los azules se radicalicen a lo estúpido y no quieran pasar una buena reforma energética. Al contrario, es el momento de arrinconar al gobierno y obligarlo a votar una reforma moderna y no su populismo trasnochado. Ojalá el panismo no se equivoque de nuevo.

En la discusión salieron a relucir las fobias partidistas. Debo decir que me ha sorprendido la instalación de una suerte de chavismo en el PRI de Peña Nieto. En el PRD se comprende su discurso antiempresarial. Ellos el único negocio que han hecho es la política. Pero en quienes representan al gobierno resulta delicado el uso de términos que en mucho se acercan al odio que promovía el dictador venezolano. Legisladores priistas se expresan de manera burda y despectiva de agrupaciones de empresarios como la Coparmex. ¿A Peña y al priismo les parece mal la iniciativa privada? ¿En serio vamos a regresar a esa época de enfrentamientos entre gobierno y empresarios? El gobierno y el partido en el poder debieran comenzar por moderarse. Y si se considera exagerado lo que comento sobre el chavismo peñanietesco, va un ejemplo de esta semana: al tiempo que el PRI y Peña festejaban el alza de impuestos a los mexicanos, el gobierno decidió regalarle a Cuba, vía condonación de 70 por ciento de deuda, más de 300 millones de dólares. Como si en este país sobrara el dinero.

juanignacio.zavala@milenio.com

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