Autonomía relativa

PAN: hacia el partido único

Su presidente no puede convencer a los senadores y diputados de que voten en el sentido que le parece correcto. Todo es un enfrentamiento constante.

En medio del ruido del registro de los nuevos partidos, una noticia que debiera sorprender. Se trata del número de afiliados del PAN y su posibilidad de perder el registro. Según una nota de MILENIO (12/07/14): “De acuerdo con los resultados al mes de junio del Instituto Nacional Electora (INE), el PAN registra un padrón final de apenas 222 mil 928 afiliados certificados, luego de haber detectado 48 mil 704 duplicados con otras fuerzas políticas. Con ello, el partido apenas logra superar por 3 mil 320 afiliados el mínimo establecido en la ley electoral, la cual obliga a los partidos a acreditar que cuentan con un porcentaje mínimo de militantes equivalente a 0.26 por ciento del padrón electoral, lo que representa 219 mil 608 ciudadanos”.

Por supuesto no creo que suceda la pérdida del registro. Para como se manejan las cosas en el PAN en esta “nueva época”, el partido abrirá un periodo de registro y meterá los militantes que hagan falta.

Otra nota en La Razón (15/07/14) señala claramente que “Morena con cuatro días de vida” tiene más militantes que el PAN, que ha gobernado en dos ocasiones el país. Es una especie de desfonde por todos lados. La información es ilustrativa de la situación que atraviesa el PAN desde hace un tiempo: el desorden. El presidente del partido no puede convencer a los senadores y diputados de que voten en el sentido que le parece correcto. Todo es un enfrentamiento constante.

El PAN se ha extraviado. Prefiere jugar a los bloques con la izquierda —igual de extraviada— que definirse y jalar por su lado que es lo que, en su momento, le resultó. Por eso salen los cretinos neonazis y demás, en el partido se puede hacer lo que sea y no pasa nada. Si el senador Ruffo apoya movimientos armados públicamente y nadie le dice nada, el militante se siente con derecho a cualquier ocurrencia. Es un CCH.

En el PAN ya no hay planteamientos ideológicos, ideas que nos representen, hay un pleito abierto por puestos y por encabezar a un nuevo grupo; no se busca destacar, sino conservar a oscuras el escalón en el cual vender los favores; no hay ambición política, sino avaricia monetaria; nadie quiere dar un gran discurso para impactar, sino obtener el mayor presupuesto sin que se sepa en los medios. A ello todos hemos abonado, pero la actual dirigencia también, y no puede ser omisa porque ya, desde hace tiempo, es responsable de lo que sucede y en vez de asumir sus responsabilidades sigue culpando al pasado.

Otra de las informaciones lamentables —y hasta tristes— es el resultado de la elección en Coahuila. Muchas y grandes batallas dio el PAN en ese estado. La última por el estratosférico endeudamiento y la manera primitiva de gobernar de Humberto Moreira. En esta ocasión el PAN obtuvo como resultado de los votos una diputación. Ese es el PAN en Coahuila: un diputado.

Mi madre, panista ejemplar, militante de siempre que nunca ha buscado reflector alguno, sino el trabajo del “panista de a pie”, es militante en el municipio de Ayapango en el Estado de México. Hace algunos años, en ese municipio se dio un dato histórico: la elección se empató entre PAN y PRI. Le pregunto cómo va el partido por allá. “La única militante que queda es la que te mientan muy seguido, o sea yo”. Así están las cosas. El PAN terminará siendo el partido único: el diputado único, la única militante, el único regidor…

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