Autonomía relativa

El PAN: entre la Villa de Guadalupe y la Villa Balboa

El problema del video es que son hombres públicos, con cargos públicos a los que no parece importarles nada en absoluto. Algunos de ellos se han sentado a la mesa con el Presidente de la República.

El escándalo del video de la fiesta con diputados panistas en Puerto Vallarta despierta varias suposiciones. Antes de abordar algunas de ellas hay que decir que estamos ante un caso francamente lamentable de la imagen de un partido y, concretamente, de su cuadro directivo. La mayoría de los asistentes son de todas las confianzas de Gustavo Madero. Con él han estado desde hace años, con él han luchado por sus puestos y los han conseguido. Él sabe cómo son.

Considero que cada quien es libre de divertirse como guste, siempre y cuando exista consenso y no se dañe a nadie física o moralmente. Es muy probable que la fiesta haya despertado, entre los compañeros de los exhibidos, más envidias y corajes que repulsión. Si la cúpula de la fracción decidió divertirse en petit comité con algunos de sus amigos y allegados con la forma peculiar que tienen de divertirse, no tiene nada de malo.

Ahora bien, si usaron dinero público sí es un asunto de interés general. Lo mismo si, como se perfiló en las noticias ayer, hubo una persona en la organización con antecedentes penales por ¡el asesinato de un panista!, también  resulta delicado. Más allá de su conducta en la fiesta esos son los puntos a considerar.

Claro, hay más qué decir. La conducta de los panistas no es muy distinta de las de otros legisladores. Cuando uno se entera que unos diputados viajan, no se los imagina tomando cursos de interpretación del teatro alemán o de la pintura de Vasili Kandinski. Lo que transmite el video no solo es la imagen de legisladores panistas, sino de los diputados en general.

Decir a todos los panistas que tienen doble moral no me parece correcto. No todos somos mochos, ni todos son liberales. Hay de todo en el partido, así como en el país. No conozco al senador Chema Martínez ni he tratado a Villarreal, pero no tienen que pensar lo mismo respecto de cuestiones de temas de familia, género o de matrimonios homo-parentales. Un partido no es un monolito. No todos pensamos igual ni nos compartamos igual. No todos van a misa y hay unos que además de ir van a los téibols. Algunos leen libros y otros la sección deportiva. Unos van a la Villa de Chapultepec y otros a la Villa Balboa.

El problema del video es que son hombres públicos, con cargos públicos a los que no parece importarles nada en absoluto. Algunos de ellos se han sentado a la mesa con el Presidente de la República. Son representantes de la nación. Eso es preocupante  porque es un reflejo de cinismo y de impunidad. No otra cosa significa que decidan llevar a una casa a “mujeres profesionales”, que las compartan con otras personas, y que inviten a un conjunto musical a que vea los desmanes que realizan. Hay una conducta caciquil y prepotente en esas actitudes: que vean todos como la pasamos y que nos canten y festejen. El resultado lógico es el video.

Ciro Gómez Leyva apuntaba el día de ayer que quizá acabó la época en que el PAN era amigo del gobierno y se convirtió en adversario, por lo que no es descartable que el gobierno estuviera implicado en la filtración. Eso también es cierto, pues justo el día en que terminó el apoyo irrestricto de Madero al gobierno, golpean severamente a su gente. Así es la política, no solo tambora y bailongo.

http://twitter.com/juanizavala