Autonomía relativa

Mancera, su voz de terciopelo y el Canal 22

Es entendible, por necesario, que los funcionarios de alto nivel expliquen y defiendan, a través de artículos y entrevistas, los programas y acciones de gobierno. Los gobiernos no deben limitarse a los discursos, su labor de difusión debe ser amplia y tampoco todo cabe en un spot. De ahí la necesidad de los voceros gubernamentales y, de ahí también, el miedo a la exposición, porque no solamente se deben explicar los proyectos, sino también las acciones, las omisiones y errores.

Pero una cosa son las explicaciones gubernamentales y otras las opiniones de quienes dirigen las tareas de gobierno. Se supone que quien gobierna lo hace para todos, por eso el cuidado que pone, por ejemplo, el presidente Peña o su secretario de Gobernación al hablar de las distintas fuerzas políticas. Una mala palabra, una frase en tono de amenaza, una salida de las debidas formas, puede tener un alto costo político. Pero son nuevas épocas estas del regreso del PRI y parece que los que entendíamos eso, estamos mal.

El señor Raúl Cremoux es la cabeza de un importante medio publico que se anuncia como “El canal cultural de México”. Y lo es. No contento con su cargo, el señor Cremoux escribe regularmente en el periódico El Financiero. Al calce de su nombre aparece su cargo: director general del Canal 22. En dicha columna, el señor Cremoux no habla de la programación del canal, ni de sus alianzas, contrataciones o novedades a disposición del público. No, ahí lo que podemos leer son las opiniones del director sobre diversos tópicos. Por ejemplo: en un texto (05/09/14) dice que la manera en que la prensa nacional se ocupó del Informe del presidente Peña fue “con la misma intensidad y profundidad con que fue analizado el primer alunizaje en 1969”. Es interesante que quien dirige un canal cultural se emocione a tal grado con los actos que protagoniza el Presidente.

Eso no es todo, también existen jucios críticos sobre decisisones gubernamentales, no se vaya a pensar que todo es alabanza. En ese texto, Cremoux desliza que uno de los arquitectos ganadores del nuevo aeropuerto, Fernando Romero, tiene como mérito ser yerno, ya que “es un profesionista discutible, pues tiene en su haber obras muy distantes de su asociado temporal; sin duda lo más conocido es el Museo Soumaya, acordado por su suegro, el señor Carlos Slim, el mismo que es reconocido por la revista Forbes como el hombre más acaudalado del planeta”. No todo es uniformidad, como se puede apreciar.

El pasado viernes, también en su columna Otros Ángulos (El Financiero 19/11/14), el director del Canal 22 escribió que el jefe de Gobierno, Miguel Mancera, en su informe daba la impresión de que “gobierna en Berna o en Castengaldofo”. Ahí no para el sentido del humor, porque dice que Mancera es un hombre “con voz de terciopelo” (no explica por qué) y acusa que la capital está “pintada de baches, alambres por doquier y aderezada de basura”. No contento con eso, opina que el PRD “ha pasado el grueso de su vida en reyertas inútiles y hasta escandalosas. La sociedad está harta de mítines, plantones, manifestaciones y cero resultados”.

Desconozco si las expresiones citadas influyen de alguna manera en los noticieros del canal. Supongo que no, pero justificarlas como que son opiniones personales no tiene sentido. ¿En qué momento el señor Cremoux deja de ser director del Canal 22? ¿El fin de semana? ¿Después de las 6 y antes de las 9 entre semana? Ya que van a poder hacer de todo, que avisen a qué hora son funcionarios para saber en qué día y momento la opinión es oficial o personal.

 

juanignacio.zavala@milenio.com

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