Autonomía relativa

Madero en su jugo

“El que quiera entender al PAN con los criterios del pasado va a andar bien jodido, va a estar meando fuera del hoyo”, dijo quien aspira a presidir nuevamente el PAN.

La política, que en muchas ocasiones es engañosa y se basa en la apariencia, es también una buena forma de conocer algún lado de las personas. Mientras más público sea el personaje, más se sabe de él; mientras más salga en entrevistas o improvisando mensajes, mejor se le conoce. Hace algunas décadas eso sería casi imposible. La política obedecía todo el tiempo a la oscuridad. De todos se podía esconder y se aparecía en público cuando se quería. La creciente —y ahora inmensa— presencia de los medios de comunicación obligó al político a convertirse en mediático. Y en ese ámbito no todos se preparan o no todos tienen su lado fuerte o además de que, simplemente, es inevitable no resbalar. Y es ahí cuando los conocemos.

No hay funcionario o político que no haya  tenido un “resbalón en los medios”. Hablar puede ser un riesgo, por eso aquella famosa frase de que en política “uno es amo de sus silencios y esclavo de sus palabras”. Aunque es claro que hoy en día, aunque se sea dueño de su propio silencio, este puede ser interpretado como una ruidosa respuesta. Es el caso de lo que sucede con el gobierno federal y su estrategia de comunicación basada en el pavoroso silencio: su repuesta es la nada y eso es escandaloso.

Como es sabido, el PAN está en campaña y Gustavo Madero anda en pos de la reelección para presidir ese partido. Las campañas, aunque sean internas, obligan a los candidatos a salir en los medios. Madero, como cualquier candidato, habla todo el día, dice sus arengas, consignas y da entrevistas a los medios. Por supuesto, está al tanto de las redes sociales y también tuitea. Todo esto sirve para que, quienes no lo conocen, se den una idea de cómo es este señor.

La semana pasada, el 23 de abril, puso un tuit que dice lo siguiente: “Para apoyar y agradecerles su trabajo x el PAN crearé 1 coordinación del CEN encargada de gestionar apoyos a los panistas mayores de 60 años”. Me parece increíble que nadie, al interior del partido, haya puesto el grito en el cielo ante una declaración de esta naturaleza. Se trata de corporativizar a los mayores de 60 años, de hacer del partido una oficina de gestoría y no un partido político. Al PAN nunca —por lo menos hasta los tiempos de Madero— se fue a pedir gestoría. Eso es del PRD o del PRI. O por lo menos eso pensaba yo: que la militancia tenía que ver con identificaciones de corte ideológico o valoral, o de compartir cierta idea de la moral pública. Pero no, para Madero tiene que ver con “agradecer el apoyo” y hacer “gestiones”. Una pena: han convertido al PAN en una oficina de coyotaje. Con razón se piden moches, porque todo el mundo se asume como “gestor”.

En una entrevista (El Universal 21/04/14), Madero se siente orgulloso de cogobernar con el PRI y dijo que “la agenda del PAN avanzó en los 12 meses que dejamos de gobernar”. Para Madero, los gobiernos del PAN fueron una pérdida de tiempo. Curiosa forma de tratar de ganar votos.

En la misma entrevista, Madero, que gusta de los dicharachos y los chistines, habla sobre lo que opina de la historia del PAN: “El que quiera entender al PAN con los criterios del pasado va a andar bien jodido, va a estar meando fuera del hoyo. Ya las categorías, incluso los personajes, no dan para entender lo que está pasando en el partido”. Lo que es claro es que para entender lo que pasa en el PAN basta con leer estas declaraciones de que quien ha presidido al partido los últimos tres años. Por eso está de moda en el PAN aquello de “Sufragio efectivo, no reelección”.

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