Autonomía relativa

El nuevo mafioso del poder

La mafia del poder tiene nuevo y valioso miembro: Andrés Manuel López Obrador. El tabasqueño, candidato eterno, justiciero de cómic, profeta de lo obvio, no se ha cansado de señalar a diestra y siniestra las componendas de los mafiosos que forman parte de la clase política, esto es: todos menos él. Para AMLO todo es componenda, todo se negocia en lo oscurito, todo se acuerda tras bambalinas, todo ya está arreglado por los jefes de la mafia.

Una de las características primordiales de la mafia en el poder es que se protegen unos a otros, lo que genera para los poderosos un manto de impunidad que les permite seguir operando y saqueando al país. Esta bola de pandilleros, de la cual forman parte todos los partidos políticos —menos Morena, claro—, todos los ex presidentes, 90% de los periodistas y 98% de los empresarios, está liderada, por supuesto, por el jefe de jefes: Carlos Salinas de Gortari. Este hombre, que es malo de malolandia, es el amo y señor de las tinieblas. Su mirada todo lo recorre, su perversidad no tiene límites. AMLO ha denunciado a este luciferino personaje desde hace décadas.

Para sorpresa de todos, AMLO —que es el representante de Dios en la Tierra y por lo tanto azote justiciero de las fuerzas del mal— ha bajado los brazos en su fiera batalla y ofreció a la mafia la componenda de componendas, el acuerdo, la negociación tan deseada por los delincuentes: la oferta de impunidad. En efecto, López Obrador ofreció a Peña y secuaces una "amnistía anticipada". Ya los perdonó antes de ganar las elecciones.

La pejeoferta tomó por sorpresa a todos. Lo mío "no es el odio", dijo el hater mayor. Vamos por el perdón, no por la venganza. Habló de nuevo de su república amorosa. Estas palabras las dijo en una conferencia por la que cobró 20 mil dólares —nadie sabe cómo los cobró porque el tipo no tiene cuenta de banco ni tarjeta, no hay dónde depositarle. Investido del poder que otorga la santidad, otorgó el perdón a corruptos y mafiosos.

Felices y agradecidos, los priistas tomaron de inmediato el ofertón del mesías, y para quedar bien con él dispusieron de una ofensiva contra su principal adversaria —una mujer de nombre Margarita y de apellido Zavala que sí tiene que ver con el que esto escribe—. Como López Obrador los había perdonado, creyeron que ya no eran corruptos, que habían sido purificados por la palabra del Señor. Entonces, cuando todos criticaban a AMLO por su hilarante 3de3, decidieron cambiar los reflectores y pusieron al corruptazo de César Camacho a denunciar corruptelas y exigir transparencia. De risa loca, pero al parecer eso es parte del acuerdo entre el PRI y el nuevo mafioso del poder: Andrés Manuel López Obrador.

Sorprende que la izquierda y los radicaloides antisistémicos no hayan dicho nada de la oferta de Andrés Manuel y de su acuerdo de facto con el priismo. Los priistas se entienden entre ellos y lo que bien se aprende, no se olvida. López Obrador fue un destacado priista. Sabe qué les duele a los priistas, pero también qué les gusta y qué resortes los mueven. La componenda de impunidad es uno de eso principios que destacan en el tricolor. Ya se pusieron de acuerdo con el nuevo mafioso.

Twitter: @juanizavala