Autonomía relativa

'Jolopo' Peña Nieto

Esta semana el gobierno de Guatemala se disculpó con el mexicano porque su vicepresidenta dijo que la declaración patrimonial de Peña Nieto “es de risa”. Así es la diplomacia, en ocasiones se piden disculpas por decir la verdad. La declaración patrimonial de Peña y de su gabinete fue el anuncio de las cosas que vendrían: un gobierno que mueve a risa, pero que en algunas cosas ya preocupa seriamente.

Por alguna extraña razón, Peña, que en ocasiones lo promovían como joven reformador, como la cabeza visible de una nueva generación de priistas, ha decidido dar un vuelco al pasado y encabezar un proyecto populista, con algunos brochazos de izquierda radical y una fuerte dosis de demagogia y charlatanería. Peña se mueve entre dos López: Portillo y Obrador. El camino de la deuda que pretende recorrer y que tanto daño le hizo al país es aplaudido por los seguidores de ambos.

Si Peña logró un triunfo gracias al voto de un electorado de clase media que lo prefirió a López Obrador, resulta curioso la constante búsqueda de aprobación de la izquierda a las propuestas del Presidente. Y ahí viene otra de las características del tristemente célebre Jolopo: el despilfarro. El gobierno quiere que los ciudadanos le den más dinero, pero no dice cómo lo va a gastar, es más, no sabe gastar el que ya tiene. El subejercicio de este gobierno en diversos rubros es pavoroso y las consecuencias de no saber gastar el dinero público —ellos que presumían de experiencia y eficacia— nos han llevado al borde de la recesión.

Por ejemplo, en el ámbito de la seguridad, una de las prioridades del gobierno y de la ciudadanía, piden más dinero, pero no se sabe para qué. El senador Roberto Gil dio lectura de datos oficiales en ese rubro durante la comparecencia del secretario Chong y son los siguientes: en prevención del delito de los 250 millones que tienen, solamente han gastado 15%; para profesionalización de instituciones de seguridad, han gastado 5%; hay casos en que han gastado menos de 1% , ya que han ejercido .10% en rastreo de armas y .36% en la implementación de la reforma de justicia penal (a julio llevaban 1 millón de los 505 autorizados); 12% de lo autorizado en el fortalecimiento de las herramientas de control de confianza; a julio de este año se había invertido 2.56% del dinero disponible para la estrategia ¡contra el secuestro! Lo sorprendente después de estos números es que el año pasado solicitaron mil 500 millones de pesos para su famosa gendarmería, que tendría 10 mil elementos; este año piden cuatro mil 500 millones para una gendarmería de 5 mil elementos, un aumento de 600% por gendarme.

¿Para qué piden más dinero si no lo saben gastar? Pues para despilfarrarlo en medidas de corte populista y sentir que “mueven” a México. Le dan dinero a la CNTE y al SME y dicen que solucionaron un conflicto. Ambos movimientos siguen en la calle, pero con dinero público en la bolsa. Son incapaces de generar empleo, pero anuncian un seguro contra el desempleo. Por eso se quieren endeudar, para tener la ilusión de que generan ingresos y de que hacen buen gobierno. Por lo pronto los secuestros alcanzan niveles alarmantes, la economía está estancada y la inversión no llega. Pero Jolopo Peña Nieto y su coro de populistas aplauden felices el regreso de la demagogia ochentera al gobierno.

Twitter: @juanizavala