Autonomía relativa

Hablar de las momias

El País del sábado pasado traía notas que realmente me hicieron sentir mal. En la primera plana destacaba la foto del cadáver momificado de un alpinista en el Pico de Orizaba. Las fotos de las momias son impresionantes. Más aún con la historia de que los alpinistas murieron abrazados hace más de 50 años. Como si no tuviéramos problemas de imagen internacional ahora circulan fotos de unas momias en México. Imagino que en algunos países no les sorprenderá mucho acostumbrados a que las imágenes que hay de México son las de descabezados, torturados, masacrados, balaceados, incinerados, desaparecidos. Y ahora las momias de Orizaba. Es lo que saben de nosotros.

Otra nota dice que en Holanda le van a rentar algunas cárceles a Noruega. De las 12 mil celdas abiertas que tienen los holandeses, están ocupadas 8 mil 500. Los holandeses no cierran los penales, conservan los empleos de quienes ahí laboran y “conservan funcionarios especializados”. Los noruegos ya no tenían espacio para albergar un millar de delincuentes. No me voy a detener a detallar la obvia e inmediata comparación que hice con nuestro asunto de seguridad. Nuestras cárceles, aparte de sobrepobladas, son una escuela del crimen. Desde los presidios se controlan actividades criminales. Simplemente recordar a los presos del penal de Durango que salían en patrullas oficiales a delinquir en la noche. Holanda y Noruega están lejísimos. Lo nuestro son las momias.

El escándalo que persigue a Hillary Clinton es para llorar. A la poderosa precandidata a la presidencia estadunidense se le acusa de haber usado un mail particular para cuestiones de su trabajo como secretaria de Estado. Ella solicitó al gobierno que haga públicos todos sus mails para que la gente vea que no tienen ningún problema. En ese país toda la comunicación que manda, personal o no, por ejemplo el presidente, es propiedad del Estado. Allá se sabe hasta qué mail tienen los funcionarios de primer nivel. Aquí no podemos saber qué contiene la declaración patrimonial del ¡director del Infonavit! El señor Alejandro Murat, quien está metido en un escándalo inmobiliario internacional y no se siente presionado ni por su jefe. Mandó decir que las propiedades no son de él y que no está obligado a hacer pública su declaración.

Como se ve, estamos condenados a hablar de las momias y nada más.

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