Autonomía relativa

Guerrero otra vez

Guerrero vuelve a ser una luz de alarma en el país. Los eventos de violencia y de inseguridad se suceden día tras día. Hace unas semanas empresarios del puerto de Acapulco solicitaron a la autoridad federal que les eximiera del pago de impuestos para poder pagar la cuota, el derecho de piso, que les exige el crimen organizado. Una petición sorprendente, pues habla de la desesperación de ese sector: no se pueden pagar impuestos y salvar el negocio al mismo tiempo. O con unos o con otros, la vigencia del famoso "plata o plomo". La solicitud al poder establecido para cooperar, como asunto inevitable, con la ilegalidad.

Mucho de lo que sucede en esa entidad es culpa de los gobiernos estatales que desgraciadamente han dejado una huella de irresponsabilidad y barbarie. Desde los viejos caciques y su lucha contra la guerrilla hasta los puramente grillos y frívolos. Y eso es el nivel estatal, los municipales son por lo general gobiernos de nadie, si no es que de las mafias. El caso del matrimonio Abarca y su asociación con el crimen es espeluznante.

En Guerrero, el desgobierno es una constante. Las notas desoladoras son la tónica informativa. Ayotzinapa es la palabra que nos ensombrece a todos. Es la muestra patente de la vinculación entre delincuencia organizada y poderes establecidos. A la tragedia de la desaparición de los estudiantes se ha sumado el desastre de la investigación. Es una cicatriz enorme. 43, el número de la desgracia con que le damos la vuelta al mundo. Es el número que ya no repararemos.

Pero la violencia no cesa en ese estado. La semana pasada manifestantes bloquearon la autopista del sol durante diez horas, lo que terminó en la detención
de más de 70 personas y se incautaron varias armas de
fuego. El día de ayer en Chilpancingo, más de 700 trabajadores municipales suspendieron los servicios de recolección de basura. En Acapulco, los enfrentamientos son casi nota diaria, las ejecuciones, los asesinatos. Un marino acaba de ser nombrado a cargo de la seguridad pública del municipio y el Ejército es responsable de la videovigilancia del puerto. ¿Hasta cuando Acapulco dejará de ser lugar de emergencia? Ha dejado de ser un paraíso para convertirse en un escenario del crimen.

Pocas expectativas quedan cuando uno se entera de lo que sucede ahí. Es claro que la intervención federal es relevante, pero es claro también que la mayoría de lo gobiernos de la entidad han claudicado en su tarea. Nada bueno encontraremos próximamente al ver noticias de Guerrero. Es el fruto del abandono de muchos y de mucho tiempo y todo indica que seguirá siendo ya no una nota roja, sino una nota negra.

Twitter: @juanizavala