Autonomía relativa

Gobernadores en la mira


Sin duda, la acción del gobierno federal ante las intenciones de blindarse contra acusaciones de corrupción de Roberto Borge y de Javier y César Duarte, pone de nuevo a estos gobernadores en el centro de la polémica.

Si los gobernadores de los estados tenían mala fama por el mal manejo de recursos y la impunidad con que se conducían; si Humberto Moreira fue un gobernador que escandalizó por su corrupción, voracidad y altanería, de pronto nos enteramos de que ese modelo había retoñado en estos tres sujetos. Repudiados públicamente por sus gobernados, sus fechorías salieron a la luz pública antes de que se lo imaginaran.

No contentos con eso, parece que estos señores no entendieron bien de qué se trató la elección de junio pasado. Acusados de transas y corruptelas sin límite, pero acostumbrados a la desfachatez de actuar como caciques que todo lo pueden, intentaron aprobar leyes que les aseguraran impunidad y, por ejemplo en Quintana Roo, Borge se asignaba escoltas para él y los suyos hasta por 15 años.

Estos gobernadores son la expresión del cinismo y la desvergüenza, son el fiel reflejo de la corrupción de un sistema que se ha reciclado y no ha tenido freno. Amparados en la sensación de funcionar como pandilla

nacional, saquearon la casa que se les encargó, amedrentaron a los vecinos, vaciaron, las tiendas, robaron las otras casas, se apropiaron del ganado y de los coches, invadieron predios, chantajearon a los pobladores y una vez descubiertos por todos, pidieron la protección de sus compañeros de otros lados, pero ninguno siente la necesidad de dar la cara por ellos.

Recientemente han aparecido extensos reportajes sobre comportamientos verdaderamente mafiosos de los gobiernos de Veracruz y Quintana Roo. Organizaciones enteras de funcionarios dedicados a delinquir en nombre de la ley: traslados de propiedades, asignación de licitaciones en las que no se entregaba el producto contratado, desaparición de empresas que ganaban concursos. Muy posiblemente en los siguientes meses nos enteraremos de más. No extraña entonces el nivel de endeudamiento de esos gobiernos.

Todo apunta a que están en problemas. Los habitantes de sus estados los quieren en la cárcel y el PAN está más que dispuesto a hacerlo. El PRI los culpa de la estrepitosa derrota y el gobierno federal se quiere librar de ellos a como de lugar. No parece ser una situación muy placentera.

Esos gobernadores están en la mira. ¿El rifle de quién los cazará?

Twitter: @juanizavala