Autonomía relativa

Gabinete: comienzan las diferencias

El gobierno atraviesa por una crisis de credibilidad. No se ve que tengan idea de cómo salir adelante; peor aún, ni siquiera se les ven muchas ganas de tratar de recuperar algo de lo perdido. De septiembre a la fecha todo ha sido caer sin pausa. La corrupción y el escándalo se están convirtiendo en cosa cotidiana. De seguir así, el descubrimiento de más casas será una nota que ya no llamará la atención. Si todo estuviera sucediendo en el último año de gobierno se entendería la falta de reacción, pero el pasmo a la mitad del periodo es un error que afecta no solo a los que gobiernan, sino al país.

Ayer Luis Rubio, en un excelente artículo (Reforma), menciona que “en ausencia del gobierno, la agenda la determina el colectivo público”, lo que no parece ser una buena idea. Por eso preocupa el pasmo del gobierno. Abunda Rubio: Ladefensa gubernamental, expresada en una entrevista en El País en diciembre pasado, es francamente patética: “no vamos a sustituir las reformas por actos teatrales con gran impacto, no nos interesa crear ciclos mediáticos de éxito de 72 horas. Vamos a tener paciencia en este ciclo nuevo de reformas. No vamos a ceder aunque la plaza pública pida sangre y espectáculo ni a saciar el gusto de los articulistas. Serán las instituciones las que nos saquen de la crisis, no las bravuconadas”. El país no reclama bravuconadas sino liderazgo, claridad de miras y certidumbre. Tampoco se trata de actos teatrales sino de, simplemente, alguien a cargo, eso que comúnmente se llama “gobernar”. Es un párrafo que no tiene desperdicio.

La inacción genera acciones de otros lados, de otros actores, como apunta Rubio, pero también un mal ambiente hacia adentro del equipo de gobierno. Cuando las crisis comienzan la sensación de amenaza sobre los miembros de primer nivel los hace juntarse para enfrentar el problema, pero una vez que salen las culpas y los señalamientos individuales, comienzan los deslindes, se arman grupos y se hacen evidentes las fracturas.

Una de las evidencias de las grietas en el equipo la vimos esta semana. Aurelio Nuño es un hombre poderoso en el centro de Los Pinos. Es el autor de la defensa que menciona Rubio. Bien, en medio del escádalo de las casas de Chong (que se defendió todos los días) y despues del helicóptero de Korenfeld, Nuño nos dejó saber que, a diferencia de sus compañeros de gabinete, él es un hombre modélico, un depósito de virtudes que viaja en clase turista a Cancún y que por eso la gente se le acerca y se saca fotos con él.

Ya empezaron a ventilarse las diferencias entre ellos. A ver cómo acaba la cosa.

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