Autonomía relativa

Extradítenlo ya

Sin regateos: felicidades al presidente Peña Nieto por la captura de El Chapo. Debe sentirse satisfecho. Es la exitosa enmienda de un error catastrófico. La captura es la muestra de que no somos ese país bananero y corrupto de la cabeza a los pies que, lamentablemente, es la imagen que ha dado este gobierno. El Presidente debe sentirse contento, pero tampoco debe arrojarse a la falsa sensación de la "misión cumplida".

También sin regateos hay que decirlo: El Chapo debe ser extraditado a la brevedad. Claro que hay que cumplir con el mandato legal, pero hay que hacer lo necesario para agilizar ese trámite. Extraditarlo es una decisión tan importante como la de apresarlo.

El Estado mexicano ha mostrado una eficiencia operativa para capturar al narcotraficante. Esta última aprehensión fue en un tiempo breve. El trabajo de las fuerzas armadas es profesional, de alto nivel e institucional. No importa el partido del que provenga el Presidente. La lealtad y la eficiencia del Ejército y la Marina están más que probadas. Desgraciadamente en el ámbito civil no podemos decir lo mismo. Las fugas del delincuente son la muestra de la podredumbre que campea en ese ámbito.

Así como felicita uno al Presidente por el logro de su gobierno, es de esperarse que en algún momento Peña Nieto haga un reconocimiento de lo que sucedió. El Presidente nos debe decir que no ha logrado un manejo adecuado en materia de seguridad, particularmente en lo que concierne a las prisiones de alta seguridad. Debe darnos un informe claro y contundente sobre lo que pasó en la fuga de Guzmán. Todavía nos deben la explicación de lo que pasó. No es creíble que esa investigación termine en el primer piso de la responsabilidad. De nada tiene que alardear el secretario Chong. No veo qué puede festejar. Él metió a este gobierno en uno de los peores baches de credibilidad que se recuerden. Es momento de dar explicaciones, para eso también sirven los éxitos.

En nada le quita mérito al Presidente que reconozca la incapacidad para mantener a El Chapo recluido como debe ser. Admitir esa incapacidad, permitiría trabajar seriamente en ese sentido. Peña Nieto debe aprovechar este momento de logro innegable para replantearse varias cosas en su gobierno. Es el tiempo correcto para hacerlo.

Que extraditen a El Chapo nos dará la seguridad de que será castigado. Nos evitará la suspicacia general de que está viviendo cómodamente en una prisión nacional. Le quitará al gobierno el problema de estar dando explicaciones sobre la vida del narco en la cárcel —que nadie les va a creer— y nos evitaremos esa rumorología que consiste en decir que en realidad el que está preso no es El Chapo, que sale por las noches, que hace grandes fiestas, que la visita conyugal la hace Kate del Castillo y que sigue mandando en el país.

Por eso, sin regateos: felicidades y extradítenlo.

Twitter: @juanizavala