Autonomía relativa

¿Espías en lugar de publicistas?

¿Qué es lo importante en estas campañas de 2015? Al parecer no lo es tener una buena plataforma política, ni siquiera dos o tres ideas básicas del quehacer público; tampoco es importante buscar mensajes coherentes entre lo que se dice y se hace; mucho menos tener cierta preparación, algo de cultura general y algunas cualidades como la facilidad de palabra, la respuesta rápida, la especialización en alguna área específica. Lo importante, desde hace tiempo, es tener un buen publicista que permita colar un mensaje importante sobre el adversario, dar un golpe certero que lo haga a un lado, que lo baje de la contienda. Pero más importante aún, por lo que vemos en estos días, es tener un buen equipo de espionaje que funcione desde meses antes.

Lo que sucede en Sonora es verdaderamente escandaloso. Se trata de la filtración sistemática de llamadas telefónicas, contratos de renta, propiedades, más lo que quede por verse. No me asustan las campañas negativas —he participado con gran entusiasmo en algunas de ellas—, pero son una cosa diferente. Son un reto y uno busca los errores públicos del otro, sus declaraciones equívocas, sus mentiras, sus promesas incumplidas, sus resbalones verbales, entrevistas antiguas y recientes, su conducta pasada. Como se ve, hay mucho de donde sacar información. La conducta pública de un político siempre tendrá sus reveses y, si no del todo, se le pueden configurar. Sin embargo, pensar que un descontón es suficiente, es un error.

Recurrir al espionaje es un bumerán que regresa más rápido de lo que se piensa. A veces sorprende que los medios se presten a este tipo de cosas. Entiendo que la información puede ser relevante pero también se le puede dar otro trato y hacer a un lado la filtración procaz. El candidato panista comenzó con las grabaciones de la candidata del PRI, la señora Pavlovich, que resultó exhibida en los trámites que realizó por teléfono para favorecer a un empresario que pagó el favor con el préstamo de un avión para la campaña de la priista. Duro golpe. Pero los panistas no se dieron cuenta que habían encendido el ventilador que esparce excremento electoral indiscriminadamente.

La respuesta al panista no tardó en llegar. Resulta que tiene un avión que le renta a la propia campaña. Es decir, se paga con dinero público el uso de su propia aeronave. Pocos días después, en el mismo diario que publicó lo de Pavlovich sacó la condonación fiscal que le hizo el gobernador al candidato panista. Total, que la guerra de lodo ha comenzado y Sonora no es la excpeción.

Mientras más sepamos de la conducta de los candidatos, mejores elementos tendrá el ciudadano para emitir su voto. Lástima que sea por la vía del espionaje.

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