Autonomía relativa

Divorcio para todos

Como si no fuera suficiente con las guerras electorales, ahora nos podemos sentar cómodamente para ver —no necesariamente disfrutar— otra guerra de lodo: el divorcio de un par de millonarios, Jorge Vergara y Angélica Fuentes.

La vida privada parece haber perdido sentido para muchos. La difusión —novedosa— de las vidas privadas de familiares de los políticos parece ser un punto sin regreso. Ventilar los viajes de los hijos de Madero por el mundo lanzó lo que puede ser una espiral sin término. Saldrán los actos y dichos de los hijos de todos. Hasta las mafias tenían el código de no meterse con familiares.

Los tiempos cambian. Mientras los políticos tratan de esconder su vida privada y tienen que advertir a su prole de los riesgos de publicar todo en las redes sociales, algunos millonarios pelean por salir en las revistas del corazón y convertirse en socialités junto con toda su familia. La sed de escándalos de toda índole son parte de una sociedad mediática. La observación de la vida de otros es un deporte popular. El exhibicionismo tiene permiso y quienes así lo deseen —y sean de mediano interés para el gran público— pueden abrir con éxito su vida al morbo de los demás.

La pareja Vergara-Fuentes promete entrar ahora en una pendiente enorme de entretenimiento para los demás. Nos han invitado a presenciar su pleito. Veremos el divorcio de los “ricos y famosos” como sucede en Estados Unidos y con el Jet-set de otros lugares. El dueño de las Chivas y su pareja han decidido ventilar sus diferencias en los medios. Puede ser entretenido en algunos de sus capítulos esta especie de reality show tapatío que ha brincado a la escena pública. No son pocos los ingredientes que tiene esta versión mexica de la alta sociedad: el equipo de futbol más querido, el empresario que surge de la nada y genera carretadas de millones de dólares, la mujer altamente ejecutiva, rica heredera que decide unirse al millonario del momento. Un matrimonio espectacular en la India para lo que se llevaron en avión a los invitados. Las revistas, las fotos de la pareja triunfadora y exitosa. Ella dirige las empresas de él y descubre que no es tan buen empresario como pensaba pues descubre cosas “increíbles” en las auditorías. Él se da cuenta y decide quitarle decisiones y hacerla a un lado. Hacen su aparición los abogados. Habrá divorcio para todos y pelearán por el equipo. Sabremos cosas de uno y otro y el escándalo está asegurado.

Para quienes deciden abrir las puertas de su vida privada —políticos o no— cabe recordarles que esa privacidad es una puerta que ellos abren pero que ellos no podrán cerrar.

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