Autonomía relativa

Chong contra "Batman" y "Pep Guardiola"

Sin lugar a dudas, el gobierno decidió hacer algo diferente en Michoacán. Decidió nombrar a un virrey. Se trata de una suerte de reedición de los interinatos “salinistas”, una manera de anular al gobernador en funciones sin destituirlo. Una aportación del peñanietismo a la política nacional.

El paso dado por el gobierno federal viene a poner algo de orden en el contradictorio escenario en el que convirtió Osorio Chong la situación michoacana. Abrumado porque gobernar es algo más que dar declaraciones y asistir a eventos presidenciales, el secretario Chong aceptó que negociaba con grupos al margen de la ley —los de autodefensa— e incluso se hizo pública la protección que el gobierno federal prestaba al líder de uno de esos grupos, porque ayudaba en el combate al crimen organizado. Después de eso, se tuvo que armar todo un evento para medio arreglar la pifia de Chong, que fue noticia en todos lados.

Es probable que los errores de Chong hayan prendido las alertas de otros círculos cercanos al presidente Peña. La voracidad del secretario de Gobernación por controlar las más diversas áreas de la política lo ha llevado a tener el descontrol en una de las más sensibles: la seguridad. Osorio Chong se opuso determinantemente a que la seguridad y el control de la misma no dependieran de él. El resultado está a la vista. Michoacán es un desastre en seguridad, en política, en tejido social.

La situación de Chong es tal que “filtró”, al periodista Ricardo Alemán, la información de una junta del secretario con sus principales colaboradores. “El clima de la reunión era tenso”. El doctor Mireles “había ridiculizado a la Secretaría de Gobernación”. Las opiniones y puntos de vista iban y venían cuando, repentinamente, uno de los asistentes advirtió sobre el riesgo de lastimar la imagen de Miguel Osorio. Sugirió evitar acciones extremas, a riesgo de debilitar la imagen, popularidad y futuro del titular de Gobernación, sobre todo a la luz de la sucesión presidencial de 2018. La advertencia paralizó por segundos a los convidados al encuentro hasta que Miguel Osorio descargó un manotazo en la mesa y casi a gritos… “¡No entienden que me vale madres el 2018..! hoy lo urgente es resolver la crisis de Michoacán...!”. De risa loca. Son rasgos de una situación desesperada.

Por eso, Alfredo Castillo no es el sucesor de Vallejo, sino el de Osorio Chong. Por eso los desplantes declarativos del recién nombrado. En entrevista con Roberto Zamarripa, Castillo se definió como Pep Guardiola, el famoso entrenador del Barcelona (de quien actualmente lee una biografía). No contento con su referente deportivo, Castillo fue más allá y dijo en la entrevista que sus hijos lo ven “como a un Batman que agarra a los malos”. Bien. Estamos ante alguien que se siente director técnico y que cuenta con Messi, Xavi y otra pléyade de jugadores. No parece ser el caso con los funcionarios michoacanos y federales que comandará este hombre que, de entrada, hizo menos al Piojo Herrera. Pero si se toma su referente de los cómics, estamos ante alguien que gusta del papel del superhéroe. Sin embargo, sus acciones contra “los malos” no se desarrollarán en ciudad Gótica sino en Apatzingán y no enfrentará al Pingüino ni al Guasón, sino a Servando Gómez y Enrique Plancarte.

Por lo pronto, Michoacán dejó de estar en manos de michoacanos y ha pasado a manos mexiquenses. Y Chong también.

juanignacio.zavala@milenio.com

Twitter: @juanizavala