Autonomía relativa

Candidaturas y partidos

Los partidos políticos, antes de dar la batalla electoral con sus adversarios, han librado estos días la guerra sangrienta de las elecciones internas. El partido en el gobierno siempre tiene menos problemas en estos eventos porque va de la mano con el gobierno en la formación de las listas.

En el PAN, desde el triunfo de Madero, la directriz es clara: todo para el grupo en la dirigencia y nada que pueda estorbar, ni con la sombra, las ambiciones presidenciales del dirigente nacional. El panismo ha optado por la grisura de sus listas. Su proceso de selección interna tiene muy poco de democrático. Las decisiones las toman los caciques locales. Por ejemplo, el PAN es una desgracia en el DF. Cuenta con una dirigencia que tiene más de ambiente preparatoriano que de partido político. Su presidente es un joven que es una nulidad, no tiene ningún valor político, su palabra no pesa en los medios, no interesa afuera, no es líder de un partido —porque está destrozado— y mucho menos de una oposición. Ahí no se piensa en cómo hacer para crecer en una de las ciudades más grandes del mundo, sino en cómo ganar e imponer algunas diputaciones federales y otras más en el ámbito local. A eso se reduce su vida política. Y los premian con las candidaturas.

En una carambola, los panistas que controlan el partido en Nuevo León decidieron cambiar el rumbo y quitarle la candidatura a Margarita Arellanes (pareciera que llamarse Margarita y competir en el PAN es sinónimo de derrota). No habrá una campaña intensa entre mujeres. La misoginia —no quieren tener jefa— y la mezquindad —prefieren el triunfo del adversario que el del compañero— lo evitaron. No tengo claro quienes ganan con lo sucedido, pero uno de ellos es Madero, aunque Arellanes sea de su grupo, pues se quita “democráticamente” una posible competidora. Pero el PRI tiene un gran problema: nombró a Ivonne Álvarez para competir con Arellanes. Tendrán que cambiar de estrategia porque de candidata ya no pueden.

En el PRD no hay novedad. Entró Sergio Mayer y sacaron a Marcelo Ebrard. Ese movimiento explica con claridad lo que pasa y se piensa en ese partido.

Hay de todo en estas listas: ilustres desconocidos, mediocres persistentes y afamados excluidos. Con el tiempo veremos qué partido se dio un tiro en el pie.

http://twitter.com/juanizavala