Cadena de mando

La violencia produce confianza

El sexenio de Calderón se caracterizó por los supuestos 100 mil muertos. No sé si fueron tantos, lo que sí es que la violencia era entre los grupos delictivos, amén de los que las fuerzas armadas y corporaciones policiacas pudieran abatir. Los muertos eran entre delincuentes; la ausencia de autoridad fue aprovechada de manera correcta, infundieron pánico y terror en la sociedad; la situación provocó que soldados y marinos estuviesen presentes en todas partes, y un sinfín de fenómenos sociales más.

La instrucción de Calderón fue clara. Las fuerzas armadas con todo contra la delincuencia, y es aquí donde el ex presidente no calculó que la confianza de la gente hacia los militares crecería hasta los niveles que hoy tienen, lo que de sí no tiene negativos; al contrario, la sociedad ya no se siente segura si no observa que los soldados de tierra, mar y aire andan cuidando la tierra, el mar y el aire.

Todavía falta mucho para que puedan regresar a sus cuarteles. El debilitamiento de la seguridad pública es tan grave que se necesita atender factores de raíz (educación, desarrollo social, cultura, construcción de valores, familia) para poder contar con corporaciones policiacas adecuadas, además de que a éstas se les dote de doctrinas, rutas profesionales, salarios, adiestramiento profesional y marcos jurídicos que logren que un policía sienta orgullo y compromiso por lo que hace.

Hoy las dinámicas de los grupos delictivos han cambiado. Ya no son enfrentamientos entre los grandes y originales grupos, ya que el mapa geográfico delincuencial está definido. La violencia la generan los “culeros” e insignificantes, es decir, células locales que pagan por llamarse Nueva Generación, Rojos o Ardillos, da igual.

Sin embargo, enfrentarse a la autoridad es lo de hoy, sobre todo cuando se trata de hacerlo contra soldados. Pegarle al bueno los hace ser más “entrones”, más “cabrones” y creen que la sociedad lo ve así. Están equivocados en el fondo y en la forma.

La violencia generada por los delincuentes provoca que la sociedad confíe más en las fuerzas armadas; a pesar de Tlatlaya, Jalisco, Michoacán y Guerrero.

En Chilapa si no ponen orden los marinos, dicen que habrá “pedo”.

¡Entonces se necesita a soldados y marinos!

¡Nadie quiere que se vayan!

Cabo de Guardia

Desde aquí un sincero reconocimiento a los integrantes de la segunda antigüedad de la maestría de Dirección Estratégica de la Escuela Superior de Guerra, que dirige el general de Brigada D.E.M. Arturo González García.

 Ahí se forjan los próximos altos mandos militares de México.

 

jibarrolals@hotmail.com

@elibarrol