Cadena de mando

Se suma Michoacán al desmadre

A finales de mayo de este año, alerté en este espacio sobre la importancia de determinar cuál sería la capacidad jurídica de la Fuerza Rural de Michoacán. También alerté sobre lo peligroso que representaba crear un cuerpo armado que, si bien nació organizado, jamás podría disciplinarse operativamente, ni mucho menos estratégicamente. Quienes integraron la Fuerza Rural son quienes pertenecieron a los grupos de autodefensa, son quienes vivieron las mieles de hacer su propia justicia y a los que, por lo mismo, el gobierno del presidente Peña Nieto puso en orden, aunque solo haya sido por unos meses.

En su momento, se recomendó que las autodefensas se integraran a los Cuerpos de Defensa Rural, pertenecientes al Ejército mexicano, con lo que no solamente debían reunir una serie de requisitos, sino atenerse a las leyes militares y a una disciplina que muy pocos iban a poder soportar. Hoy es sabido que a quienes integran la Fuerza Rural se les solicitaron requisitos mínimos para, por ejemplo, portar fusiles calibre 5.56 o .223. ¿Qué exámenes de confianza, entrenamiento o capacitación les dieron a estas personas? ¿Por qué se creyó que solamente registrar las armas que los otrora autodefensas tenían iba a ser suficiente para poder controlar tanto armas como “armados”.

Ese mexican moment que el mundo creyó que vivía nuestro país incluía el éxito de la transformación de los grupos de autodefensa a la Fuerza Rural en Michoacán.

Es lamentable que al término de este ambivalente 2014, se sume a los negativos la muerte de 11 personas integrantes de la Fuerza Rural.

Es más lamentable debido a que la muerte de éstos se debió a que se agarraron a balazos entre ellos y hasta dicen “las malas lenguas” que también participó la Gendarmería Nacional —destacada en Tierra Caliente michoacana— en apoyo del grupo que encabeza Hipólito Mora.

A mediados de año, soldados y marinos devolvieron el control perdido en muchos municipios michoacanos, incluido el puerto de Lázaro Cárdenas.

Uno de los principales errores de Francisco I. Madero fue no haber mandado fusilar o en su caso desterrar a todos los generales porfiristas cuando llegó a la Presidencia. Uno de ellos (Huerta) lo mandó matar. Lo anterior viene a cuento y guardando toda proporción, porque uno de los principales errores tácticos y políticos del comisionado Alfredo Castillo fue hacer comandantes de la Fuerza Rural a líderes de autodefensas como El Americano e Hipólito Mora, quienes son enemigos, desde mucho antes que comenzara la presencia de los grupos de autodefensa en la región calentana de Michoacán.

Tarde que temprano se iban a romper la madre.

A Hipólito le mataron a su hijo mayor. Se antoja difícil que se quede quieto después de ello.

El presidente de México no necesita más problemas. No necesita más muertos y menos cuando los enfrentamientos son entre un grupo que, se supone, hoy está dentro de la legalidad.

Desde mediados de semana se incrementó la presencia militar en Buenavista Tomatlán.

Ni modo, allá van de regreso…

… los soldados me refiero.

Cabo de Guardia

¿Quién es la persona o cuál es el grupo que insiste en abusar del dolor de los padres de los 42 desaparecidos de la escuela Normal Rural de Ayotzinapa?

El jueves pasado, los llevaron a la entrada del 27º. Batallón de Infantería en Iguala. Los llevaron para denunciar que dentro de las instalaciones del batallón se encontraban los estudiantes desaparecidos y ya con los ánimos exaltados hasta quisieron entrar por la fuerza.

En los años 70, la llamada guerra sucia en el estado de Guerrero provocó que militares atraparan y dieran muerte a muchos guerrilleros, incluido un maestro egresado de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos en Ayotzinapa; se llamaba Lucio Cabañas.

Lo que no hay que perder de vista es que ese era otro México. También se debe aceptar que de aquel ejército de los 70, ya no queda absolutamente nada. La gran mayoría de los actuales generales del Ejército mexicano eran, en esos años, alumnos del Heroico Colegio Militar, y quienes eran generales entonces contaban con una preparación, por mucho, menor a la que actualmente tienen.

Tampoco se debe perder de vista que los guerrilleros en ese entonces tenían intereses completamente diferentes a los de hoy. La guerrilla guerrerense de los 60 y 70 no competía con la delincuencia, es decir, cada una perseguía objetivos distintos.

Quienes secuestraban en esos años eran los guerrilleros, como los de la “Liga 23 de septiembre”.

Hoy quien secuestra es la delincuencia organizada como el grupo de Guerreros Unidos.

Mataron a más de 43 en una sola noche.

Deseo

Felices fiestas para todos los lectores de este espacio.

 

jibarrolals@hotmail.com

@elibarrola