Cadena de mando

¡Sí protesto!

La juventud mexicana es víctima de la realidad global. Sin detenernos en los cambios impactantes de los jóvenes en todo el planeta, en nuestro país las condiciones actuales enfrentan el deseo, el ánimo y, por supuesto, la esperanza contra la aspiración que mujeres y hombres jóvenes tienen en función de su papel como próximos ciudadanos y, por qué no, líderes de un México del futuro.

Hasta hace poco, muchos jóvenes mexicanos de entre 13 y 20 años no veían con malos ojos la idea de pertenecer a las filas de la delincuencia. Medios de comunicación, clase política y una parte de la sociedad permitieron que al delincuente se le percibiera como una especie que enfrentaba a la ley como respuesta a su inminente ausencia, y de ahí la confusión sobre la fantasía de pertenecer a una subcultura (delincuencia) que gana terreno día a día y que defiende la constante de la preferencia de ser “rey” por un día antes que “mendigo” toda la vida.

El gobierno, la Iglesia, las instituciones educativas, los medios de comunicación y un sinfín de actores sociales no han encontrado la fórmula correcta para encauzar una juventud maleable en el sentido correcto del ser y del deber. El sentimiento de orgullo y arraigo en la juventud mexicana desaparece cada vez más, abonado por la inmediatez de las tecnologías de comunicación, por donde hoy se tiene mayor acceso a la opinión que a la información, lo que sin duda provoca en los jóvenes la emoción por los hechos antes de razonarlos.

¿Cómo puede un joven creer cuando lo único que percibe es conflicto? ¿Cómo puede un joven aspirar a un futuro cuando el presente es incierto? ¿Qué México se puede esperar así en los próximos 10 años?

¡Por el Honor de México!

El jueves pasado se graduó la
generación 2010-2014 del Heroico Colegio Militar. Los 234 jóvenes egresados como oficiales del Ejército mexicano y licenciados en ciencias militares encontraron en la carrera de las armas la oportunidad de trascender, más que en la mística castrense, en una realidad que requiere de jóvenes preparados y convencidos de que un país como México necesita la fortaleza de sus fuerzas armadas.

Las mujeres y hombres graduados tienen un origen exactamente igual al de cualquier joven en este país; la diferencia radica en que fueron formados espiritual, mental, emocional y físicamente en una dinámica de servicio a México. La diferencia está en la protesta que ellos le hacen al país, la que bajo ninguna circunstancia podrá estar contra él.

La diferencia radica también en que cada uno de los recién graduados saben que tienen una ruta profesional que los puede llevar a convertirse en el alto mando militar de México. En ninguna otra institución del país se tiene esta seguridad. No hay duda de que el acceso al instituto armado es limitado; se necesita una vocación natural para ingresar en sus filas y más cuando se trata de formarse académica y profesionalmente en la carrera de las armas.

La modernización del sistema educativo militar promovida en la gestión del general Salvador Cienfuegos provocará que las próximas generaciones de oficiales mexicanos se adapten aún más a una dinámica de país que ante nuevas amenazas requiera de un ejército incluyente y participativo del acontecer nacional.

Ojalá y que otros sectores se den cuenta de la importancia de sumar a sus esfuerzos, no solamente lo que representa una fuerza armada como tal, sino que aprovechen a los mexicanos que forman parte de esta fuerza.

Hoy una nueva generación ha protestado servir a México.

Hay que aprovecharla.

Cabo de Guardia

Uno de los mayores retos que heredó Monte Alejandro Rubido García, titular de la Comisión Nacional de Seguridad, es el lanzamiento y puesta en marcha de la Gendarmería nacional. Rubido García se ha caracterizado por ser un hombre de resultados y seguramente llevará —con los recursos autorizados— a buen término la encomienda. Es importante recordar que la Gendarmería es una promesa de campaña del Presidente.

Una gendarmería es una fuerza armada permanente; debe ser administrada por la civilidad, pero titulada por militares; es un cuerpo de proximidad con la sociedad, cuyo éxito está basado en la confianza que la gente deposite en ellos.

El Ejército mexicano y la Marina Armada tenían dispuestos a principios de año 10 mil efectivos (ocho mil y dos mil respectivamente) para conformar el inicio de la Gendarmería. Los asesores presidenciales vieron con malos ojos que el adiestramiento y la tutela se llevaran a cabo desde Sedena y Semar.

Desde ahí comenzó mal.

Sin duda, Monte Alejandro Rubido sabrá utilizar lo que tiene.

 

jibarrolals@hotmail.com

@elibarrola