Cadena de mando

“El progreso de la nación está en juego”

¿Cuál es el mensaje que debe enviar urgentemente el gobierno a los mexicanos y al mundo?

¿Será el momento de advertirle a los violentos que en este país nada se consigue con provocación, caos y destrucción?

Para el Presidente, el procurador general de la República y para el secretario de Gobernación, resurgir del fondo adonde los ha llevado el caso Iguala-Ayotzinapa se convierte en una empresa harto compleja, aun y cuando se ha intentado todo para no perder el control de la situación. Aun y cuando ninguno de los tres es culpable de lo sucedido.

Lo que necesita la sociedad del gobierno es la seguridad de que la legalidad, la justicia y la concordia del país completo no se romperán. La gente ya está completamente desorientada en lo que debe y no creer. Los chismes, la desinformación, la tendencia hacia un interés u otro han hecho presa a muchos mexicanos, quienes a su vez, de manera viral, producen que el desconcierto y la incertidumbre se propaguen como enfermedad.

El gobierno no se ha dado cuenta de que los mexicanos no saben vivir con un duelo como el que provoca la muerte de 43 estudiantes.

Si los mensajes de esperanza ya se agotaron en el ánimo de la gente, entonces se debería comenzar a crear otros donde se les alerte que hoy el principal reto que tiene el país es no arriesgar su desarrollo, aunque éste sea incipiente. El presidente Peña Nieto y el secretario Osorio deben encontrar las formas de que la gente comience a creer, tanto en la institución presidencial como en la que gobierna interiormente a este país. El espaldarazo que ambos deben darle a la PGR debe ser mayúsculo. El procurador Murillo Karam debe encontrar mejores aliados en la operación política.

Debe entender el gobierno la delgada línea que divide la diferencia entre la necedad de la persistencia. Debe entender el gobierno que la diferencia radica en el resultado, es decir, si lo conseguiste eres persistente; si no, eres necio. Hoy lo que está en juego es que en la calle hay muchos necios y pocos persistentes.

Urge que el gobierno calme las aguas.

Ya se revolvieron mucho y los pescadores no han obtenido ganancias.

Todos hemos perdido.

Cabo de Guardia

La indolencia... la insensibilidad… el silencio… la violencia desmedida y la complicidad… obstruyen y limitan la verdadera esencia de la justicia.

El rumor, la intriga y la deslealtad corroen cimientos… mancillan convicciones… frenan el potencial que tiene el país… y debilitan a las instituciones.

Lo anterior es parte del discurso que el secretario de la Defensa Nacional pronunció el pasado lunes en Nuevo León. En la ceremonia para dar formalmente inicio a la construcción de las instalaciones para una brigada de policía militar (3 mil efectivos), el general Salvador Cienfuegos
Zepeda hizo un llamado a la sociedad, gobiernos y fuerzas armadas para que cierren filas en aras del interés nacional. Cienfuegos resaltó que “el desarrollo y el progreso de la nación están en juego; es así que este presente que vivimos nos brinda la invaluable oportunidad para sumar y tomar decisiones acertadas, para ponderar desafíos y para consolidar el rumbo”.

Para el alto mando militar, el momento que vive el país es delicado y está impregnando la agenda diaria nacional, por lo que cada quien debe asumir, no solamente sus dichos, sino también sus actos, respetando la ley, los preceptos jurídicos y las decisiones jurisdiccionales.

Salvador Cienfuegos sentenció que “las fuerzas armadas aportarán sus mejores esfuerzos al servicio de los ciudadanos, sin amedrentarse por juicios injustos, erróneos, carentes de fundamento, malintencionados y que la institución armada nacional no merece”. El momento no puede ser mejor. El mensaje del secretario de la Defensa debe entenderse como una señal positiva de lo que las fuerzas armadas están dispuestas a seguir haciendo por México.

El Ejército quiere y hará todo lo necesario para mantener la confianza que la sociedad le ha otorgado. Las fuerzas armadas seguirán siendo el sostén de las instituciones de este país.

Ya se ha mencionado en este espacio la importancia de entender que no se puede medrar con las acciones militares de tierra, mar y aire, ni mucho menos no reconocerlas tal cual son.

No se escucha a ningún gobernador del país reconociendo la importancia de lo que las fuerzas armadas hacen en sus estados. ¿Será que los gobernadores creen que es obligación de los militares solucionar las necesidades de seguridad pública? ¿Están preparados los gobernadores para que los militares regresen a sus cuarteles?

Deben cambiar sus prioridades los gobernantes. Es el progreso lo que está en juego.

 

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@elibarrola