Cadena de mando

El poder de las armas

La relación entre el poder civil y el militar ha sido en los últimos años un ejercicio de comprensión y apoyo mutuo por el bien del país.

Candidato, presidente electo o bien presidente constitucional, que no conozca a fondo a las fuerzas armadas se enfrentará a no aprovechar los recursos que soldados y marinos otorgan al país, vía la institución presidencial. Conocer no significa tener amigos militares, más bien es comprender la naturaleza de las mismas para poder construir fortalezas que enfrenten necesidades nacionales, intentando en ello obtener los mayores resultados.

Andrés Manuel López Obrador demuestra sobremanera el nulo conocimiento que tiene sobre el instituto armado y quienes lo integran. Mentir sobre el hecho de que la fuente de información para su "proyecto" de aeropuerto viene de la misma Base Militar Aérea de Santa Lucía —donde él propone hacer el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México— en verdad es ridículo.

El único acercamiento real con militares lo tuvo en su campaña de 2006 y fue a nivel de generales retirados, donde se organizó una comida para conocer las inquietudes de ambas partes. De ahí no pasó. Después para la elección de 2012, les vendió la idea a otros militares retirados de que les iba a conseguir puestos, ya sea de elección popular o bien cargos de gobierno. Ni unos ni otros; López Obrador mintió.

Adelantar vísperas a su candidatura, sobre todo cuando utiliza a las fuerzas armadas como bandera para sus fines electorales, es estéril y fantasioso. López Obrador no entiende que no se puede montar en el terreno militar cuando los militares no se montan en el suyo.

Los soldados de tierra, aire y mar han sabido demostrar su compromiso con la democracia en los últimos 15 años. Han sido tres cambios de gobierno y dos de partido y en ellos los resultados militares para México han sido una constante positiva.

Los soldados mexicanos no utilizan a los políticos de manera personal, como lo intenta hacer el tabasqueño.

No lo necesitan.

Cabo de Guardia

Regresaron las ratas a distintas partes del país. Para unos puede ser la bienvenida a los nuevos gobernadores, como son los casos de Guerrero y Michoacán, al igual que muchos alcaldes recién llegados; sin embargo, la violencia, producto de las "ratas", se hace presente en nuestro país y en otros estados de la República se intensifica, por ejemplo en Jalisco y Tamaulipas.

Los soldados siguen en el combate a la delincuencia. Ahora quienes deben coadyuvar con ellos son las autoridades civiles.

Ya debe existir la calma.


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@elibarrol