Cadena de mando

¿Qué pierde el Ejército?

Se hace necesario cada vez más revisar a profundidad cuál es el marco jurídico ideal para que las fuerzas armadas sigan realizando acciones contra la delincuencia.

Es urgente entender las razones por las cuales soldados y marinos seguirán enfrentando y solucionando el problema más apremiante que tiene el país. Son muchas las voces que creen que la seguridad interior no tiene relación con la seguridad nacional y de ahí que no se entienden las razones. Las fuerzas armadas no actuarán únicamente cuando un ejército invasor pretenda profanar con su planta nuestro suelo; los soldados de tierra, mar y aire entienden que hoy los enemigos de México son internos. El enemigo principal es quien roba la paz y la tranquilidad de la sociedad, es quien corrompe, pero también quien se deja corromper. El enemigo es la ignorancia, ya que provoca una falta total de aspiración para los ciudadanos y de ahí que crezcan cada vez más las filas de la delincuencia. Los enemigos son muchos y le están causando un deterioro al país terrible y lo peor es que no se tienen corporaciones policiacas sólidas ni voluntad política para hacerle frente sin necesitar a los soldados.

El Ejército mexicano no pierde nada cuando se intenta debilitarlo; el que pierde es el país y, con ello, todos los mexicanos. Los ciudadanos no quieren que soldados y marinos se regresen a los cuarteles; son algunos políticos, periodistas, “opinadores” y alguno que otro intelectual de café soluble quienes juzgan la participación activa de las fuerzas armadas en necesidades de seguridad pública, mismos que no han propuesto soluciones reales y viables para sustituir a militares por policías. Aun y con todo, no pierden nada las fuerzas armadas, ya que, a pesar de temas como el de Tlatlaya —donde ahora hay que indemnizar a las víctimas, aunque no dijeron a quiénes se debe considerar víctimas—, Iguala, Michoacán y otros más, el pueblo sigue creyente de lo que hacen los soldados.

No pierde nada el Ejército ni la Marina ni la Fuerza Aérea cuando lo que están haciendo es su trabajo, es decir, hoy la necesidad es precisamente proteger a los mexicanos y los soldados lo están haciendo. De lo anterior, objetivamente, qué se le puede reclamar a los militares. En los últimos 30 años, nadie ha podido demostrar que son violadores sistemáticos de derechos humanos. Nadie ha podido demostrar que reprimen al pueblo o bien que están al servicio de un dictador o tirano. Nadie demuestra, solo señalan.

Lo único que pierde el Ejército es la vida de sus soldados.

Y no se quejan.

 

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@elibarrol