Cadena de mando

Las noches de Tlatelolco e Iguala

¿Quién o quiénes fueron?

Fue el presidente municipal "perredista" de Iguala quien ordenó la detención, la tortura, la muerte y la incineración de 43 estudiantes.

Fueron las policías de Iguala y Cocula las que obedecieron la orden de detener a los estudiantes y entregarlos a sus verdugos.

Fue el grupo criminal Guerreros Unidos el que ejecutó la orden de torturar, matar e incinerar a los normalistas.

Fue el ex gobernador perredista Ángel Aguirre Rivero quien, a pesar de estar informado de todo lo sucedido, no solicitó el apoyo de la policía estatal, federal o del Ejército mexicano.

¿Alguien piensa llamar a cuentas a Aguirre Rivero?

Fueron los estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos quienes, común a sus prácticas, la tarde del 26 de septiembre salieron a "secuestrar" camiones para poder ir a la marcha del 2 de octubre. Nadie protesta ni nadie denuncia. Son cotidianas estas acciones en el estado de Guerrero, hasta para la policía.

Fueron los soldados del 27° Batallón de Infantería quienes dieron seguimiento puntual a las acciones de los estudiantes y de los policías municipales; sin embargo, no podían —ni pueden— actuar, si no lo solicita la autoridad estatal o la municipal.

Las fuerzas armadas no están protegidas jurídicamente para hacer labores de seguridad pública; sin embargo, en ese fatídico día, menos; ya que el municipio de Iguala no había solicitado la coadyuvancia del Ejército para apoyar las acciones de seguridad en ese municipio, es decir, no estaban actuando juntos militares y policías ni ese día ni en los anteriores.

Desde la noche de Tlatelolco, hace 47 años, los soldados solamente han recibido de la ley lo propio para que sus acciones no perjudiquen a la sociedad, olvidando la certeza legal que ellos deben tener cuando cumplen con su deber.

Tlatelolco e Iguala son grandes experiencias para el Ejército.

Lo sucedido la noche de hace 47 años tenía un objetivo de impacto nacional. Lo sucedido la noche de hace un año solo buscaba el beneficio de un grupo local.

En lo que coinciden las dos noches es en la intención de descrédito contra el Ejército mexicano.

Cabo de Guardia

El pasado 16 de septiembre, el Presidente comió con las fuerzas armadas con motivo del desfile cívico-militar. De hecho estuvo tan contento, que ya ordenó que fuese así todos los años.

Fue el servicio de Intendencia del Ejército mexicano el que organizó, atendió y sirvió todo lo necesario para que fuera de lo mejor.

Una felicitación desde aquí a cocineros, meseros, oficiales, jefes y, en suma, a todos los que integran el servicio por su dedicación y esfuerzo.

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@elibarrol