Cadena de mando

¿No necesitan a los militares?

El Ejército mexicano tiene dividido al país en 12 regiones militares y 46 zonas militares; la Armada de México, lo tiene en siete regiones navales y 13 zonas navales. Para los gobernadores y alcaldes de este país, debería ser primordial la relación que se tenga tanto con los jefes de región como con los comandantes de zona; sin embargo, aquí se produce un fenómeno singular, ya que los gobernantes presumen que su relación con los militares es óptima, cuando en realidad, en muchos casos, no es así.

En los últimos 15 años, las únicas estrategias de seguridad exitosas han sido las que las fuerzas armadas han diseñado para estados y municipios. Generales y almirantes les hacen ver a los gobernantes los yerros que cometen al no generar acciones conjuntas y coordinadas contra la delincuencia y de ello, la afectación a la sociedad. Ojalá y no crean los gobernantes que, como las fuerzas armadas están ahí, entonces, no importa adentrarse en el problema de la inseguridad, ya que de todas formas soldados y marinos llegan para “apagar el fuego”.

Cuando las fuerzas armadas han devuelto espacios a los gobiernos estatales o municipales, éstos los vuelven a perder en manos de la delincuencia. ¿Por qué? Todo indica que algunos gobernadores y muchos alcaldes ya conocen la ruta donde piden el apoyo de la Federación y entonces llegan los soldados para dar soluciones a los ciudadanos, sin que nadie les reclame a los civiles nada. El problema vendrá cuando se comience a exigir a los soldados por todo lo que no hacen las autoridades civiles.

Si los gobernadores creen que se le puede prestar oídos sordos a lo que los generales y almirantes sugieren hoy, entonces los gobernados de esos estados deben salir corriendo. No valen “mandos únicos”, tampoco “fuerzas civiles”, mucho menos agencias de seguridad o cualquier otro intento de seguridad estatal o municipal, sin que exista una plena coordinación entre todas las instancias de seguridad del Estado mexicano; todas, sin excepción.

Se debe entender que los generales y almirantes que son mandos territoriales no están a las órdenes de los gobernadores o alcaldes.

Vienen elecciones intermedias y es precisamente la época donde los gobernantes no pueden demostrar debilidad ante problemas como la inseguridad, aunque ésta exista y siga siendo la principal demanda ciudadana, hoy.

Habrá que tener cuidado con los gobernadores que creen que pueden hacerle frente solos a la delincuencia. ¡Siempre fallan!

Cuando comienzan las campañas electorales, los gobernadores no pueden darse el lujo de necesitar a los militares.

Es una lástima.

 

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@elibarrol