Cadena de mando

¡Somos uno y lo mismo!

Cuando un político escucha un discurso pronunciado por un militar, en la mayoría de las ocasiones, pretexta la no comprensión del mensaje principal a la retórica castrense. Todo indica que esta dinámica terminó a partir de las palabras del secretario de la Defensa, el pasado lunes 9 de febrero.

Efectivamente, el lenguaje que utilizan soldados y marinos es muy de ellos, y en ocasiones el mensaje solo queda al interior del instituto armado; sin embargo, es la confianza social a los soldados la que provoca que el ciudadano no necesite las palabras. A la gente, lo que le importa son los resultados que producen las fuerzas armadas.

Políticos, servidores públicos, ideólogos, pseudoluchadores sociales, pseudorrepresentantes populares y alguno que otro resentido social o intelectual de café debe entender que el discurso militar no ha sido, es o será de amenaza o agorero del totalitarismo. El mensaje castrense demuestra el ejemplo de lealtad, honor y disciplina que los soldados de tierra, mar y aire le tienen al país.

“La lealtad no es valor privativo de los soldados de México”.

No es un señalamiento dirigido, es una verdad que, en este caso, sí es histórica. El general secretario recordó en su discurso del 102 aniversario de la marcha de la lealtad que “la historia no distingue otra virtud” que no sea la lealtad; no separa inteligentes de lerdos ni valientes de medrosos, ni siquiera a los buenos de los perversos, tan solo distingue a los leales de los traidores.

Demostrado está cómo soldados y marinos castigan a los traidores. Entonces, vale preguntar si mantendrá a su lado el Presidente a quienes lo han traicionado. ¿El Poder Judicial endurecerá la aplicación de la ley, para castigar a quien traiciona siendo corrupto? ¿Los legisladores apoyarán a la nación para demandar la traición de lo que dejan de hacer quienes juran ante su pleno?

Hay quienes quisieran distanciarnos del pueblo, ¡imposible!

“Somos uno y lo mismo; basta ver el rostro, la piel, el pensamiento y el corazón de cada soldado, para ver que somos pueblo… que somos México”. Más claro, no se puede. Por supuesto, el mensaje demuestra que quienes se han colgado del Ejército para intentar debilitar al sistema, al Presidente y por supuesto al país están perdiendo su tiempo.

Cabo de Turno

La Fuerza Aérea es reconocida en su justa dimensión. El festejo de su centenario no solo fue de lo mejor, sino que demostró lo que se puede hacer con voluntad y lealtad.

Por cierto, el Presidente no es piloto. Es el comandante supremo de las fuerzas armadas.

 

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@elibarrol