Cadena de mando

¿Una gran fuerza armada?

Este país se ha convertido en un gran exigente. Aquella teoría ochentera de “hacer más con menos” tiene un límite, mismo que México ya rebasó por mucho desde hace tiempo. También nuestra nación ha sido víctima de sus propios excesos, producto de la indolencia con la que hemos visto pasar la gestión pública de los últimos 20 años.

La tregua que da la malaventura en las fiestas decembrinas se rompió y regresó con fuerza. Michoacán, Guerrero, Morelos, Oaxaca y varios más nos reciben esta semana con fuertes manifestaciones de que la realidad es lacerante y ahí está.

Esta realidad logró que durante esta semana se creara más confusión en torno a ese experimento tan exitoso, como peligroso, que se llama “grupos de autodefensa”. Exitoso, porque ha logrado tomar control de poblaciones en Michoacán, porque ha logrado insertarse en la legalidad como es el caso del propio Guerrero, al igualarse con “policías comunitarias”. Peligroso, porque José Manuel Mireles Valverde, líder del grupo de autodefensa del municipio michoacano de Tepalcatepec y uno de los coordinadores del Consejo Ciudadano de Autodefensas y Comunitarios de Michoacán, sufrió un accidente de aviación el 4 de enero que, entre otras cosas, destapa, vía el propio gobierno de la República, el apoyo que recibe este líder por parte del gobierno mismo; lo que sin duda ha creado confusión, indignación y sorpresa. Peligroso, porque para quien no vive en carne propia lo que sucede en los municipios michoacanos o guerrerenses, no se entiende de dónde viene el apoyo para estos grupos, ¿de los grupos delictivos? ¿del gobierno federal? ¿estatal?

Por otro lado, el supuesto de que guerrilleros o terroristas han infiltrado a diferentes grupos sociales en nuestro país puso en un “brete” a la Secretaría de Gobernación y en estado de alerta a los grupos de inteligencia nacionales.

¿Dónde y cómo quedan las fuerzas armadas en torno a estos sucesos?

Parece mentira que todavía existan quienes crean que las fuerzas armadas pueden seguir haciendo lo mismo con los mismos recursos. Debe existir un crecimiento en personal, equipo, infraestructura, tecnología, vehículos, y un sinfín de necesidades más si lo que se espera son resultados de corto plazo con beneficios de larga duración. Lo anterior resulta de que, para poder restablecer, por ejemplo, la efectividad de las corporaciones policiacas y sus niveles de confianza en la población, va a pasar mucho tiempo; dicen por ahí que no será en este sexenio y por ello las fuerzas armadas deberán seguir realizando estas labores.

Las fuerzas armadas no permitirán que la sociedad les reclame mañana lo que la propia sociedad no percibe hoy, es decir, éste es el momento idóneo para que el Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina Armada reciban el apoyo de todos, para que puedan equilibrar sus recursos contra las amenazas reales que tiene el país. Para tener un gran país, se necesita, por ende, una gran fuerza armada. No se trata de empoderar a los de uniforme; se trata de otorgarle al país fortaleza para responder a una realidad que ni deja ni dejará nada bueno.

Las fuerzas armadas tienen detectadas las amenazas. También tienen claro lo que se necesita para enfrentarlas. Si no hay respuesta del país, entonces de manera urgente se deben plantear otro tipo de soluciones.

No las hay y son urgentes.

CABO DE GUARDIA

Ayer en el Campo Militar No. 1, durante la ceremonia para otorgar condecoraciones y reconocimientos a 68 generales que pasan a situación de retiro, el general de División Rafael Macedo de la Concha señaló, al referirse a sus compañeros de armas, que “el compromiso con la nación hizo que el entusiasmo se cumpliera con plenitud, mucho más allá de las condiciones ordinarias que pudiesen haberse previsto, siempre ajenos a los cálculos personales”.

Macedo de la Concha fue enfático al afirmar que “todos estos años (los generales) hemos caminado en la senda del deber y la disciplina”. A nombre de los generales reconocidos y condecorados, quien fuera procurador militar y procurador general de la República cerró su discurso asegurando que “servir a la patria, velar por un México en paz con lealtad institucional, valentía y determinación, es el compromiso del Ejército mexicano; servir a la patria es el más grande honor”.

No fue coincidencia la participación del general Macedo como orador en esta ceremonia. Es una demostración de la institucionalidad que guardan quienes están en la cima de la cadena de mando.

Aun y cuando pasen a retiro.

jibarrolals@hotmail.com

@elibarrola