Cadena de mando

La gestión militar a 1 año (parte 1)

De las pocas gestiones satisfactorias al cumplirse el primer año de gobierno, sin duda, es la militar. Hay algunos enterados en el tema que afirman que el buen desempeño, la excelente relación y la labor conjunta se deben únicamente al inicio del propio sexenio y el augurio es que, una vez rebasado, soldados y marinos jalarán para distintos rumbos. Nada más alejado de la realidad.

De lo negativo solo vale decir que no se encuentra en el desempeño de las fuerzas armadas, más bien estará en lo que la sociedad comenzará a exigir a los militares, producto de la incompetencia de los gobiernos civiles. Otro aspecto a resaltar es que, aun y a pesar de que las fuerzas armadas tienen que difundir sus acciones vía el gobierno de la República, sus niveles de alta percepción hacia la sociedad siguen siendo inmejorables por sobre las demás instituciones del país.

Salvador Cienfuegos Zepeda

Pocos generales llegan a la posición de secretarios de la Defensa con la fortaleza de haber sido directores del H. Colegio Militar, como el actual secretario. Es fortaleza debido a que hoy desde capitanes hasta algunos generales brigadieres fueron sus alumnos y, en este caso, el liderazgo ejercido por Cienfuegos se conoce y transmite de los mandos a las tropas.

Dentro de los aciertos, se encuentra el culminar un proceso de profesionalización que estaba próximo a lograrse, para abrir paso un una nueva etapa en la modernización del sistema educativo militar, con lo que los próximos cambios generacionales se harán de manera natural y sin menoscabo de la lealtad, la disciplina, ni mucho menos de los resultados que enfrentarán en el futuro con otro tipo de amenazas para México y los mexicanos.

Los efectos producto de Ingrid y Manuel a mediados de septiembre pusieron a prueba nuevamente la capacidad de respuesta de los soldados para sacar adelante la contingencia natural como nunca antes. Los recursos de los militares fueron utilizados al máximo y nuevamente las demandas de los afectados —acaparamiento de víveres, falta de apoyo en algunas zonas políticamente identificadas, etc.— no fueron contra los soldados; nuevamente fue contra gobernadores, alcaldes, diputados y alguno que otro senador.

El combate a la delincuencia es la piedra angular de este primer año. A pesar de que los golpes a las organizaciones se siguen dando diariamente, ya no queda en acciones logradas por los de uniforme, sino en resultados obtenidos por el gobierno. En el tema de los grupos de autodefensa, a pesar de lo que quiera creerse, de no ser por la preparación de los soldados para enfrentar distintos tipos de crisis sociales —Michoacán y Guerrero—, la historia de este país sería otra, es decir, si aquel general al que retuvieron en Buenavista Tomatlán hubiese dado la orden de fuego, México, su gobierno, su sociedad y, por supuesto, su Ejército serían otros ante los ojos del mundo.

Lo que sin duda es una de las principales estrategias positivas del alto mando militar es haber logrado conjuntar sus fuerzas con el naval. Si se cree que esta visión es mera pantalla, se desconocen los beneficios que ya les ha reportado a ambos secretarios, sobre todos los demás del gabinete; resultados por supuesto que se reflejan en ambas instituciones.

Vidal Francisco Soberón Sanz

La Secretaría de Marina tuvo en el sexenio pasado un fortalecimiento de su imagen como nunca antes. El reto del almirante secretario era mayúsculo al inicio del sexenio. Aquí, la visión de una nueva generación, más que imponerse, supo adaptarse para mejorar lo realizado por quien lo antecedió. Se refleja en la convicción de marchar parejo con el Ejército y la Fuerza Aérea. Se refleja en que Soberón ha tenido la capacidad de transmitir a sus mandos la necesidad de fortalecerse como institución armada.

Al igual que los soldados, los marinos dieron todo en las zonas afectada por los embates del clima. El Plan Marina, para casos de desastre, no solamente probó su efectividad, sino que se hizo presente en zonas terrestres, al igual que la aceptación de muchos sectores de la sociedad, para que los de blanco sigan en las ciudades imponiendo orden y devolviendo espacios perdidos por la delincuencia. El golpe en Lázaro Cárdenas, Michoacán, es un excelente exponente, debido a que en conjunto con el Ejército y la Policía Federal, no solamente tomaron el control de puerto, sino que afectaron en su totalidad la actividad financiera, producto de los “malandros” que ahí operaban.

Tal vez falta mucho. Pero son a los únicos que no les reclama la sociedad. 

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